El Alt Urgell concentra 108 pueblos abandonados o con menos de 30 habitantes
El proyecto ha documentado cerca de 1.500 núcleos de Cataluña, Andorra, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares y la Franja de Ponent
El Alt Urgell tiene al menos 108 núcleos abandonados o con menos de treinta habitantes, según el proyecto de investigación Pobles Abandonats, desarrollado entre 2019 y 2026.
El trabajo, con el apoyo del Institut d’Estudis Ilerdencs (IEI), radiografía la pérdida de población rural y busca aportar información para orientar las decisiones sobre el futuro del territorio, según informa RàdioSeu.
Los datos evidencian el alcance de esta realidad en el Pirineo. En el Pallars Jussà se han identificado 130 núcleos de estas características, mientras que en el Pallars Sobirà se han contabilizado 92. Entre ambas comarcas suman 222 pueblos abandonados o con una población muy reducida.
En la demarcación de Lleida, el inventario recoge 589 núcleos, con una presencia destacada de las comarcas de montaña. Fuera del ámbito pirenaico, sobresalen la Noguera, con 79, y la Segarra, con 53.
La mayoría todavía mantienen población
El proyecto ha documentado cerca de 1.500 núcleos de Cataluña, Andorra, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares y la Franja de Ponent. Aunque la investigación se centra en la despoblación y el abandono, la mayoría de los lugares estudiados todavía están habitados.
Concretamente, el 68% mantienen población, pero no alcanzan los treinta habitantes censados. Otro 20% están abandonados, mientras que el 12% restante se encuentran en proceso de recuperación o tienen únicamente usos estacionales.
Esta diversidad de situaciones es una de las claves del trabajo: los investigadores quieren entender por qué unos pueblos han quedado vacíos, cómo han resistido otros núcleos y qué condiciones pueden favorecer su continuidad.
La vivienda necesita un entorno con oportunidades
Las conclusiones de la investigación sirven de base para la exposición «Pobles Abandonats: claus per a la planificació estratègica del territori», que ya se puede visitar en el IEI, en Lleida.
La muestra propone estudiar estos espacios para comprender los cambios en los usos del suelo, las comunicaciones, la gestión de los recursos y las relaciones entre las zonas rurales y las ciudades.
La finalidad no es recuperar indiscriminadamente todos los pueblos abandonados, sino analizar cada caso y extraer conocimiento útil para afrontar la despoblación.
La coordinadora del proyecto y directora del Institut Ramon Muntaner, M. Carme Jiménez, defiende que las políticas públicas deben adaptarse a las particularidades de cada municipio.
En este sentido, subraya que facilitar vivienda debe ir acompañado de actividad económica y oportunidades que permitan vivir y trabajar en el territorio.
La vicepresidenta de la Coordinadora de Centres d’Estudis de Parla Catalana, Maria Jesús Llavero, también sitúa las comunicaciones, los servicios y el empleo entre las condiciones necesarias para mantener población en los municipios.
Patrimonio y participación local
La investigación también destaca el papel del patrimonio como recurso para dinamizar los pueblos, más allá de preservar edificios o elementos históricos. Los núcleos estudiados permiten conocer formas de vida y de organización territorial que han desaparecido o que corren el riesgo de perderse.
Jiménez reclama, asimismo, que la transición energética se desarrolle con consenso local, incorporando a los municipios a las decisiones sobre los proyectos que afectan a su entorno.
El proyecto ha contado con la colaboración de ciudadanos, centros de estudios locales e investigadores. La información se recoge en el portal poblesabandonats.cat, que ofrece una base de datos y un mapa elaborados a partir de más de 23.000 recursos documentales.