Consenso social en Andorra a favor de la nueva ley que regula OnlyFans, pese a dudas sobre su aplicación
El paquete legislativo busca frenar nuevas formas de explotación y abusos derivados de la digitalización
La incorporación del sexo por internet a cambio de dinero en el Código Penal ha generado una percepción predominantemente positiva entre la ciudadanía andorrana, aunque también se expresan dudas sobre el alcance real de la medida.
La reforma, presentada esta semana por la ministra de Justicia e Interior, Ester Molné, tiene como objetivo adaptar la legislación a las nuevas prácticas digitales y reforzar la protección ante posibles situaciones de coacción, explotación o vulnerabilidad vinculadas a nuevas formas de prostitución en línea.
No solo Onlyfans, toda acción digital remunerada por contenido sexual
Según el Ejecutivo, los actos sexuales a distancia con interacción y remuneración pasarán a considerarse prostitución, lo que podría obligar a plataformas como OnlyFans a abandonar el país al ser potencialmente consideradas facilitadoras o proxenetas.
La reforma también introduce otros cambios importantes:
Aumenta la edad de consentimiento sexual de 14 a 16 años.
Penaliza la difusión de imágenes íntimas sin permiso y los deepfakes, con penas de hasta tres años de prisión.
Considera acoso sexual el envío de material sexual no solicitado.
Tipifica como pornografía infantil cualquier representación de personas que parezcan menores, reales o simuladas, con penas de hasta 4 años.
En conjunto, el paquete legislativo busca frenar las nuevas formas de explotación y abuso digital, aunque algunos expertos advierten del riesgo de generar mayor clandestinidad y actividad criminal.
La visión de la calle andorrana
En la calle, la mayoría de ciudadanos consultados por RTVA consideran la iniciativa un paso necesario.
“Está bien, todo lo que se haga para protegernos un poco a todos”, afirmó un vecino.
Otro ciudadano valoró positivamente que Andorra sea pionera en este ámbito:
“Que seamos de los primeros países que tengan esta ley está bien, sobre todo para que personas, sean menores o adultos, no se hagan daño a la mente.”
Sin embargo, las voces críticas alertan sobre los límites prácticos de la aplicación de esta normativa en un entorno digital globalizado:
“Dentro de Andorra, que lo prohíban está muy bien, pero en el exterior no lo puedes controlar. Es algo que se nos va de las manos”, advirtió un tercer ciudadano.