Andorra queda fuera de los aranceles que Trump impondrá a la UE
Estados Unidos aplicará aranceles del 10% y el 12,5% a las importaciones de 60 economías, entre ellas los países de la UE
Estados Unidos impondrá a partir de este viernes nuevos aranceles del 10% y del 12,5% a las importaciones procedentes de 60 economías, entre ellas la Unión Europea, por la falta de una prohibición efectiva de las importaciones de productos fabricados mediante trabajo forzoso. Andorra, sin embargo, queda fuera de la medida, ya que no forma parte de la lista de economías afectadas.
La nueva ofensiva comercial de la Administración de Donald Trump llega coincidiendo con el final del arancel temporal del 10% que Estados Unidos había impuesto de manera general.
Las nuevas medidas se aplicarán en virtud de la sección 301 de la Trade Act de 1974 y afectarán al 99,4% de las importaciones estadounidenses, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
La Unión Europea sí queda afectada
La USTR ha establecido aranceles adicionales del 10% o del 12,5% para determinados productos procedentes de la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Suiza, en función de sus políticas contra el trabajo forzoso y de las exenciones aplicables a cada producto.
La medida no afecta, entre otros, a determinados productos que ya están sujetos a aranceles por motivos de seguridad nacional y a otras mercancías específicas.
El Principado queda al margen de esta nueva ronda de aranceles, pese a que mantiene una unión aduanera con la Unión Europea para los productos industriales.
De acuerdo con este acuerdo, Andorra aplica, en general, los mismos derechos aduaneros y en las mismas condiciones que la Unión Europea cuando importa productos industriales procedentes de terceros países.
El acuerdo aduanero, sin embargo, no convierte al Principado en un Estado miembro de la UE ni implica que quede automáticamente incluido en las medidas comerciales estadounidenses dirigidas contra el bloque europeo.
Trump mantiene la presión comercial
La Casa Blanca defiende que los nuevos aranceles responden a la necesidad de combatir el trabajo forzoso en las cadenas de suministro globales y acusa a otros países de mantener una ventaja comercial injusta frente a Estados Unidos.
La Administración Trump sostiene que Estados Unidos es el único país que ha adoptado y aplica efectivamente una prohibición de las importaciones fabricadas mediante trabajo forzoso.