Las autoridades francesas y andorranas han desmantelado una red de contrabando de tabaco a gran escala que operaba entre el Principado de Andorra y Francia, utilizando a personas migrantes en situación irregular para transportar la mercancía a través de la montaña.
Según la investigación, cada semana se movían entre 500 y 1.000 cartones de cigarrillos, cruzando la frontera a pie y “a espalda de hombre”, por rutas de montaña especialmente difíciles. El dispositivo criminal generaba beneficios millonarios y tenía un fuerte impacto en el mercado negro del sur de Francia.
El fiscal de Perpiñán ha calificado la operación como un “tráfico de gran magnitud”, destacando su relevancia a escala local y la complejidad del sistema utilizado.
Migrantes explotados y una red internacional organizada
La operación policial, desarrollada tras más de dos años de investigación, ha terminado con 13 personas detenidas, siete en Francia y seis en Andorra. Cuatro de los principales implicados han ingresado en prisión preventiva.
La red estaba supuestamente dirigida desde Perpiñán por una familia que coordinaba el aprovisionamiento de tabaco desde Andorra, aprovechando una empresa distribuidora del país.
Una vez en Francia, los cigarrillos eran cargados en vehículos y distribuidos a establecimientos de venta nocturna del sur del país, desde Marsella hasta Toulouse.
Los investigadores han detectado que el grupo llegó a utilizar a más de un centenar de migrantes, principalmente en situación irregular, que eran obligados a transportar la mercancía a pie por zonas de montaña, a menudo en condiciones muy precarias.
Agujero fiscal
El Gobierno francés estudia reducir temporalmente el precio del tabaco como medida para frenar el contrabando, tras un informe de aduanas que estima que uno de cada cinco paquetes se compra en el mercado ilegal, lo que supone una pérdida de 4.300 millones de euros en ingresos.
Bravo