Espot se muestra reticente a grandes cambios en la futura ley tras la manifestación de los alquileres
El cap de Govern califica las protestas como un signo de “salud democrática”, pero advierte que el margen de cambio es limitado
El cap de Govern, Xavier Espot, ha valorado la manifestación celebrada en Andorra la Vella en protesta por la política de vivienda como una muestra de “salud democrática”, siempre que se desarrolle desde el pacifismo, la corrección y la cortesía, aunque ha reconocido que algunas consignas han sido “un poco subidas de tono”.
Espot ha defendido en declaraciones recogidas por RTVA que la ley de vivienda vigente responde a una necesidad concreta y ha rechazado las críticas que la califican como una “ley de expulsión programada del país”.
En este sentido, ha advertido de que este tipo de mensajes contribuyen a generar “inquietud entre muchos inquilinos”, una situación que, según ha señalado, no es positiva ni deseable.
El mandatario ha insistido en que el Gobierno mantiene una “mano tendida al diálogo”, aunque ha recordado que este proceso ya se ha producido en distintos espacios de negociación con los agentes sociales implicados.
Según Espot, el margen para introducir nuevas modificaciones o impulsar reformas legislativas adicionales es “relativamente limitado”, ya que el marco actual es fruto de un proceso previo de debate y de equilibrios entre distintos intereses.
Aun así, el jefe de Gobierno ha reiterado la voluntad del Ejecutivo de analizar la evolución del mercado de la vivienda y de seguir trabajando para garantizar la estabilidad del sistema, especialmente en un contexto de tensión por los precios del alquiler y el acceso a la vivienda en el Principado.
Segunda manifestación multitudinaria esta legislatura
Una multitudinaria manifestación recorrió este fin de semana las calles de Andorra la Vella para protestar contra la desintervención del mercado del alquiler y exigir medidas urgentes en materia de vivienda.
La marcha, convocada por el Sindicat de l’Habitatge con el apoyo de la USdA, partió desde la rotonda del km 0 y avanzó por distintas vías de la capital, como la avenida Meritxell, hasta llegar frente al edificio de Gobierno, donde finalizó tras varias horas de recorrido.
Durante la protesta, los participantes reclamaron principalmente la regulación de los precios del alquiler, el freno a la especulación inmobiliaria y la necesidad de garantizar condiciones de vida dignas ante el encarecimiento del acceso a la vivienda.
A lo largo del recorrido se escucharon consignas contra el Ejecutivo y se exhibieron pancartas críticas con la situación habitacional. Los manifestantes también dirigieron mensajes contra el jefe de Gobierno, Xavier Espot, y la ministra Conxita Marsol.
En el acto final se leyó un manifiesto en el que se exigía la creación de un índice de precios de referencia y el fin de determinadas prácticas en el mercado inmobiliario consideradas abusivas.
Desde la USdA, su secretario general, Gabriel Ubach, denunció la situación social y advirtió de que la liberalización de los alquileres podría agravar la crisis de vivienda, afectando especialmente a la clase media y a los jóvenes.