La transformación del Salvador: menos criminalidad, más turismo y una pobreza en descenso
La estrategia de Nayib Bukele ha convertido a El Salvador en uno de los casos más observados del mundo
El Salvador atraviesa una transformación económica y social que va mucho más allá de la caída de los homicidios. La mejora de la seguridad registrada desde 2022 está empezando a tener efectos sobre la actividad empresarial, la inversión, el turismo y la reducción de la pobreza, según los últimos datos del Banco Mundial.
El organismo internacional reconoce que el fuerte descenso de la criminalidad ha eliminado uno de los principales obstáculos que históricamente condicionaban la economía salvadoreña y ha contribuido a mejorar la confianza del mercado.
El cambio se produce en una economía que todavía mantiene importantes desafíos estructurales. El Salvador registró durante décadas un crecimiento relativamente reducido: entre 2000 y 2024, el PIB aumentó una media del 2,1% anual. Sin embargo, en 2025 la actividad económica se aceleró hasta un crecimiento estimado del 3,9%, impulsada especialmente por la inversión privada y el consumo.
La inversión privada se dispara
Uno de los datos que mejor refleja el cambio es el comportamiento de la inversión privada. Según el Banco Mundial, esta aumentó un 26,2% en 2025, su mayor ritmo desde la pandemia.
La construcción también registró un fuerte crecimiento, superior al 20%, mientras que el consumo privado avanzó un 3,3%. El organismo considera que la mejora de las condiciones de seguridad ha contribuido a crear un entorno más favorable para la actividad económica.
Para 2026, el Banco Mundial prevé una moderación del crecimiento hasta el 3,2%, antes de estabilizarse alrededor del 3% a medio plazo.
La evolución económica sigue teniendo, no obstante, un importante condicionante: las remesas enviadas desde el extranjero continúan teniendo un peso elevado en el consumo de los hogares salvadoreños.
La pobreza también retrocede
La mejora económica está coincidiendo con una reducción de la pobreza. Según las estimaciones más recientes del Banco Mundial, la tasa de pobreza internacional pasó del 29,6% en 2024 al 28,4% en 2025.
El organismo prevé que esta tendencia continúe a medio plazo, aunque a un ritmo más moderado. El aumento de los ingresos laborales y el crecimiento de determinadas actividades económicas podrían seguir contribuyendo a reducir la pobreza, aunque persisten importantes diferencias entre colectivos.
La seguridad cambia el clima empresarial
La transformación más visible se encuentra en la seguridad. El Banco Mundial destaca que las medidas adoptadas desde 2022 han provocado una drástica reducción de la criminalidad.
Durante años, la violencia y las extorsiones habían sido uno de los principales obstáculos para las empresas salvadoreñas, especialmente para pequeños negocios. La mejora de la seguridad ha reducido esa presión y ha permitido que una parte del sector privado opere en un entorno más previsible.
El propio Banco Mundial identifica la reducción de la violencia como uno de los factores que han contribuido a mejorar la confianza de los inversores y eliminar una de las principales barreras a la creación de empleo y la prosperidad.
El cambio no elimina, sin embargo, los debates sobre el modelo de seguridad aplicado por el Gobierno de Nayib Bukele. Las medidas de excepción y las detenciones masivas han sido objeto de fuertes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos.
El turismo gana peso
El turismo se ha convertido también en uno de los sectores llamados a beneficiarse de la nueva situación. La mejora de la seguridad ha contribuido a cambiar la percepción internacional del país y a facilitar el desarrollo de un sector que el Banco Mundial identifica como estratégico para generar empleo y crecimiento.
El organismo ha incluido precisamente el turismo entre los sectores con mayor potencial para la creación de puestos de trabajo y ha aprobado financiación para facilitar el acceso al crédito de pequeñas y medianas empresas vinculadas a actividades con elevado potencial de empleo.
El proyecto prevé facilitar financiación a unas 5.000 micro, pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de contribuir a crear o mejorar alrededor de 8.300 empleos. Cerca del 30% de estos puestos beneficiarían a mujeres.
En 2025, la deuda pública se situó alrededor del 90,7% del PIB, mientras que el déficit global alcanzó el 2,8%. Al mismo tiempo, el organismo considera prioritario mejorar el capital humano, especialmente mediante inversiones en educación y sanidad.
El reto para el Gobierno será convertir la mejora de la seguridad y el aumento de la inversión en un crecimiento más inclusivo y sostenible.
La estrategia de Nayib Bukele ha convertido a El Salvador en uno de los casos más observados de América Latina. La reducción de la violencia ha cambiado radicalmente la imagen del país y ha abierto nuevas posibilidades para sectores como el turismo, la construcción y los servicios.
Ahora, el desafío es demostrar que esa transformación en materia de seguridad puede consolidarse también en forma de más empleo, mayores ingresos y una reducción sostenida de la pobreza.
Los últimos datos apuntan a una evolución favorable: más inversión privada, mayor crecimiento y una pobreza que continúa descendiendo. Pero el propio Banco Mundial advierte de que mantener esta trayectoria exigirá mejorar la productividad, generar empleos de calidad y garantizar que las nuevas oportunidades lleguen también a los sectores más vulnerables.