La vivienda, la primera víctima del acuerdo de Gibraltar
El Gobierno gibraltareño endurece los requisitos para obtener la residencia tras triplicarse las solicitudes
Mientras Andorra continúa inmersa en el debate sobre el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, Gibraltar ofrece un primer ejemplo de los efectos que puede tener una mayor integración con el espacio europeo en un territorio de dimensiones reducidas, con poco suelo disponible y un mercado inmobiliario sometido a una fuerte presión.
Y es el propio ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, uno de los principales impulsores del acuerdo con la Unión Europea, quien reconoce las consecuencias que ya está teniendo el pacto incluso antes de su plena entrada en vigor.
En una entrevista concedida este fin de semana a El Correo, Picardo admite que las expectativas generadas por el acuerdo han provocado un fuerte aumento de las solicitudes de residencia, obligando al Ejecutivo gibraltareño a endurecer los requisitos de acceso para evitar un incremento descontrolado de nuevos residentes.
Las solicitudes de residencia se han triplicado
Según explica el jefe del Gobierno de Gibraltar, el número de solicitudes para obtener la residencia ha pasado de unas 1.000 al año a más de 3.000 en apenas tres meses, un incremento que ha llevado al Ejecutivo a modificar su política migratoria.
La respuesta ha sido inmediata: restringir el acceso a nuevos residentes mediante criterios mucho más exigentes.
"Seremos muy meticulosos con quién permitimos que venga aquí."
Picardo sostiene que Gibraltar no quiere convertirse en una puerta de entrada a Europa para personas sin un vínculo económico real con el territorio. Por ello, únicamente podrán establecerse quienes acrediten actividad económica, solvencia financiera y una relación efectiva con Gibraltar.
Estas medidas se suman a otras adoptadas recientemente por el Gobierno para contener el creciente interés que ha despertado el nuevo acuerdo con la Unión Europea.
La vivienda, la principal preocupación
La explicación ofrecida por Picardo pone el foco en un problema que también preocupa a otros territorios de dimensiones reducidas: la vivienda.
El dirigente gibraltareño reconoce que el aumento de la demanda está ejerciendo una presión adicional sobre un mercado inmobiliario que ya era extremadamente limitado. Según sus datos, el precio del metro cuadrado se sitúa actualmente entre 12.000 y 13.000 euros.
"Tenemos que asegurarnos de que el gibraltareño pueda vivir en su tierra."
Una reflexión que recuerda inevitablemente a la situación que vive Andorra, donde el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales de los últimos años debido al incremento de los precios y a la escasez de oferta.
Un escenario que invita a la comparación con Andorra
Aunque las circunstancias jurídicas de ambos territorios son diferentes —Gibraltar desarrolla el tratado alcanzado tras el Brexit, mientras que Andorra negocia un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea—, existen varios elementos comunes que hacen inevitable la comparación.
Ambos territorios comparten:
Un espacio geográfico reducido.
Una oferta limitada de vivienda.
Una elevada presencia de trabajadores extranjeros.
Una economía muy abierta y dependiente del exterior.
Precisamente por ello, el caso de Gibraltar plantea una cuestión que también forma parte del debate andorrano: si una mayor integración con Europa puede incrementar todavía más la demanda residencial en un mercado que ya presenta importantes dificultades para absorber nuevos residentes.
En Gibraltar, la primera respuesta del Gobierno no ha sido construir más viviendas, sino limitar quién puede instalarse en el territorio.
La paradoja del acuerdo
Resulta especialmente significativo que esta advertencia no proceda de los críticos del acuerdo con la Unión Europea, sino de uno de sus principales defensores.
Fabián Picardo continúa sosteniendo que el pacto supondrá una oportunidad para impulsar la economía gibraltareña y generar prosperidad. Sin embargo, también reconoce que ese crecimiento lleva asociados efectos secundarios que deben gestionarse desde el primer momento, siendo la vivienda el principal desafío.
De hecho, el propio sector inmobiliario de Gibraltar ya admite que la seguridad sobre la futura entrada en vigor del tratado ha reactivado la demanda y ha cambiado las expectativas del mercado, hasta el punto de obligar al Gobierno a reformular su política de residencia para contener la presión inmobiliaria.
Un debate que también espera a Andorra
La experiencia de Gibraltar no permite anticipar qué ocurrirá en Andorra si finalmente entra en vigor el Acuerdo de Asociación.
No obstante, sí introduce un elemento de reflexión en un momento en el que el acceso a la vivienda ocupa el centro del debate político y social del Principado.
Si un territorio de características similares ha optado por endurecer las condiciones para acceder a la residencia con el objetivo de proteger su mercado inmobiliario incluso antes de desplegar plenamente su acuerdo con la Unión Europea, surge una pregunta inevitable: ¿está preparada Andorra para afrontar un escenario similar si el Acuerdo de Asociación acaba entrando en vigor?