Oda a la solicitud amarilla: cuando la burocracia andorrana se arreglaba con un trozo de celo
Artículo de opinión de Natàlia Cusnir, presidenta de la Asociación de Gestorías y Gestores Administrativos
Si cerramos los ojos y viajamos mentalmente a las oficinas andorranas de la década de los noventa, el paisaje que nos viene a la cabeza es digno de un museo de arqueología ofimática.
Hoy, que presumimos de escritorios minimalistas donde solo hay un portátil ultrafino y quizá una planta crasa que no requiere agua, cuesta recordar la majestuosidad de aquellos ecosistemas de trabajo.