El copríncipe Serrano reivindica la figura de la beata Ana María Janer en una carta
Serrano Pentinat destaca su legado en una carta a la diócesis de Urgell
El copríncipe episcopal de Andorra y obispo de Urgell, Josep-Lluís Serrano Pentinat, ha dedicado su carta dominical a la beata Ana María Janer, coincidiendo con su memoria litúrgica.
Bajo el lema “Firmeza cuando sea necesario; dureza nunca; dulzura y caridad siempre”, el prelado ha puesto en valor la figura de esta religiosa del siglo XIX como referente de compromiso social, fe y atención a los más vulnerables.
En su misiva, fechada el domingo 11 de enero de 2026, Serrano Pentinat recuerda que Ana María Janer nació en Cervera en 1800 y que desde muy joven mostró una profunda vocación religiosa marcada por la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.
Vivió en un contexto de inestabilidad política y guerras, como las napoleónicas, pero supo responder a estas dificultades con una vida dedicada al servicio cristiano.
Una vida dedicada a los más necesitados
La carta destaca que la beata inició su labor en el hospital de Cervera, atendiendo a enfermos y personas sin recursos, y que, incluso durante su exilio en Francia, continuó su misión de ayuda a los más necesitados. A su regreso, asumió la dirección de la Casa de la Caridad, centrada en la atención a ancianos, huérfanos y personas marginadas.
En 1859, respondiendo a la llamada del entonces obispo de Urgell, Josep Caixal i Estradé, fundó las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, una congregación dedicada a la atención hospitalaria y educativa, especialmente en las zonas rurales de los Pirineos.

Huella en Andorra y el Alt Urgell
Serrano Pentinat subraya la profunda huella que esta congregación ha dejado en la diócesis, tanto en pueblos del territorio como en hospitales y centros educativos.
En este sentido, agradece expresamente la labor de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell en Andorra la Vella y Escaldes-Engordany, así como la casa de acogida de La Seu d’Urgell, donde reposan los restos de la beata.
Llamamiento a nuevas vocaciones
En el contexto de la celebración del Bautismo del Señor, el copríncipe episcopal ha pedido nuevas y santas vocaciones para el instituto religioso y fidelidad a una obra que, según destaca, sirve a toda la humanidad sin distinción de origen, lengua o religión.
La carta concluye con una felicitación a las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell y el deseo de que la Iglesia pueda acompañar próximamente la canonización de la Madre Janer, reconociendo así su legado espiritual y social.