La intervención de la BPA queda en entredicho tras el pacto judicial del caso Emperador con penas mínimas
Las penas mínimas acordadas por el caso Emperador alimentan los interrogantes sobre el cierre de la BPA
RTVE
por el autor
La Veu Lliure
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Lunes, 25 Mayo 2026 - 16:46
El caso Emperador, conocido como caso Gao Ping en su rama andorrana, se resuelve con penas mínimas y cuestiona la intervención del banco.
La Audiencia Nacional ha puesto punto final a una de las macrocausas judiciales más mediáticas de las últimas décadas con un desenlace inesperado. El conocido como caso Emperador —o caso Gao Ping en su derivada andorrana— se ha resuelto con un acuerdo de conformidad entre la fiscalía y las defensas que rebaja drásticamente las penas iniciales y evita el ingreso en prisión de la mayoría de los acusados.
Según el Diari El Món, tras quince años de instrucción y más de un centenar de imputados, el pacto afecta a 72 procesados, con condenas que se sitúan, de media, en un año y tres meses. Solo dos acusados han sido condenados por organización criminal, pese a que inicialmente el caso se presentó como una gran operación contra una supuesta mafia china implantada en el Estado español.
Un giro que salpica el caso BPA
Este acuerdo judicial tiene consecuencias que van más allá del Estado español. En concreto, pone en cuestión uno de los pilares que justificaron la intervención y posterior cierre de la Banca Privada de Andorra (BPA), una entidad que fue clausurada en el marco de la denominada operación Cataluña.
El nuevo relato de los hechos acordado entre fiscalía y defensas reduce considerablemente el alcance delictivo de la trama y elimina, en gran parte, la vinculación con actividades criminales graves. Esto abre la puerta a revisar las condenas impuestas a los exdirectivos de la BPA, que fueron sentenciados a penas de prisión severas en un juicio en el Principado actualmente recurrido.
La coincidencia temporal no es menor: la fiscalía andorrana ha solicitado más tiempo para responder a estos recursos, precisamente para analizar el impacto del pacto alcanzado en España.
Uno de los nombres centrales del caso es el del empresario valenciano Rafael Pallardó, considerado una pieza clave en el movimiento de capitales entre España y Andorra. Según el nuevo acuerdo, Pallardó acepta delitos de blanqueo de capitales y falsedad documental, pero con una pena reducida a un año y medio de prisión, que no implicará su ingreso efectivo.
Un elemento determinante es la reinterpretación de las pruebas. La libreta intervenida a Pallardó, que había sido clave para incriminar a la BPA, ya no se considera evidencia de transferencias irregulares hacia Andorra, sino de operaciones entre España y China. La vinculación con el banco se limita a dos transferencias concretas, sin que se pueda acreditar una participación activa de la entidad en ninguna trama criminal.
Sin delito antecedente, sin blanqueo
Este cambio de relato tiene una implicación jurídica fundamental: pone en duda la existencia del delito antecedente necesario para sustentar acusaciones de blanqueo de capitales. Además, la diferencia entre la legislación española y andorrana en materia de falsedad documental podría ser clave para la revisión del caso.
En Andorra, emitir facturas con contenido falso no constituía delito en el momento de los hechos, a diferencia de España. Esto implica que, si no existe delito precedente según el marco legal andorrano, tampoco puede sostenerse la acusación de blanqueo ni de organización criminal vinculada a estos fondos.
El caso Emperador ya había generado controversia desde sus inicios, con episodios como detenciones declaradas ilegales o absoluciones en la rama de corrupción policial. Ahora, su desenlace refuerza las dudas sobre la actuación de las instituciones y, especialmente, sobre la legitimidad de la intervención de la BPA.
Con este acuerdo, una de las causas que se presentó como prueba clave contra la entidad queda notablemente debilitada. Y, con ello, se refuerza la tesis de que el cierre del banco podría haber estado motivado por intereses políticos en el marco de la operación Cataluña.
El caso, lejos de cerrarse definitivamente, entra ahora en una nueva fase: la de la revisión judicial y, posiblemente, también la de las responsabilidades políticas.