Mur revela que Ruiz Escudero y su entorno conocían protocolos que podían provocar muertes evitables
Carlos Mur asegura que estos protocolos formaban parte de un plan de acción contra la COVID-19
Los llamados protocolos de la vergüenza aplicados en las residencias de mayores durante la primera ola de la pandemia de COVID-19 existieron y eran perfectamente conocidos por el entonces consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, y su asesor, Antonio Burgueño.
Así lo ha declarado este lunes ante la jueza Carlos Mur, ex alto cargo del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso i del SAAS durante la crisis sanitaria.
Mur ha afirmado que estos protocolos formaban parte de un plan de acción contra la COVID-19 que, en teoría, pretendía medicalizar las residencias de mayores. De hecho, el propio Ruiz Escudero anunciaba públicamente el 12 de marzo de 2020 que “prácticamente todas las residencias están medicalizadas”.
Mur, clave en la investigación
Sin embargo, según Mur ante la jueza, esa afirmación era irrealizable. El ex alto cargo recordó un correo electrónico enviado apenas ocho días después del anuncio oficial, en el que advertía claramente de la situación:
“El protocolo inicial de funcionamiento no es realizable y no deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de muertes evitables”.
Una advertencia que contradecía frontalmente el relato oficial del Gobierno madrileño. Incluso el entonces consejero de Políticas Sociales, Alberto Reyero, de Ciudadanos, admitía en ese momento que “en los centros no hay ninguna residencia medicalizada”.
Ante la jueza, Mur atribuyó la redacción y revisión de los protocolos a dos doctoras del Hospital Gregorio Marañón. Aunque los consideraba discriminatorios, reconoció que los firmó debido a la dramática situación que, según dijo, se vivía en aquellos días en los centros residenciales.