EDITORIAL | Delirio colectivo en Andorra con el Acuerdo UE: el Gobierno ya ve una victoria incluso en el ‘no’ de Islandia
Artículo de opinión de Joel Picón
El Gobierno parece haber entrado en una dinámica en la que cualquier acontecimiento relacionado con Europa acaba interpretándose mucho más allá de lo que permiten los hechos. El último ejemplo es el referéndum celebrado en Islandia y la lectura que ha hecho de él la ministra de Asuntos Exteriores, Imma Tor.
Los islandeses han sido llamados a pronunciarse sobre la posibilidad de avanzar hacia la Unión Europea y el resultado ha sido contrario a esta opción. Es una decisión política relevante y que merece ser analizada.
Pero convertir este resultado en una especie de validación indirecta del modelo que el Gobierno andorrano defiende para el Principado es una interpretación, como mínimo, interesada.
Porque Islandia no estaba votando si quería continuar dentro del Espacio Económico Europeo (EEE). Esa cuestión no estaba sometida a consulta.
Y ahí reside el problema.
Lo que no se votaba también importa
La ministra Imma Tor ha interpretado el resultado asegurando que la respuesta del pueblo islandés ha sido clara y que su voluntad es mantenerse en el marco del Espacio Económico Europeo.
Pero esta conclusión va más allá de la pregunta sometida a las urnas. Los islandeses podían rechazar avanzar hacia la adhesión a la UE por muchas razones diferentes. Lo que no podían hacer con aquella papeleta era pronunciarse sobre si querían continuar o no en el EEE, porque eso simplemente no estaba en cuestión.
Presentar el resultado como una elección entre ser miembro de la UE o mantener el modelo actual de relación europea es construir una dicotomía que el referéndum no planteaba.
Y todavía resulta más discutible intentar trasladar esta lectura al debate andorrano.
Andorra no está debatiendo si quiere convertirse en Estado miembro de la Unión Europea. Nunca ha sido esta la alternativa planteada a los ciudadanos. El debate real es si el Principado debe aceptar o rechazar un Acuerdo de asociación concreto negociado con Bruselas.
Son preguntas diferentes, contextos diferentes y modelos diferentes.
Islandia no es Andorra
Islandia forma parte del Espacio Económico Europeo y de la Asociación Europea de Libre Comercio. Andorra, en cambio, está culminando un Acuerdo de asociación con la Unión Europea con una arquitectura jurídica propia y unas obligaciones concretas.
Por tanto, utilizar el resultado islandés para sugerir que confirma que el modelo de asociación es preferible a la adhesión plena supone comparar dos realidades que no se encuentran en el mismo punto.
Es más: nadie sabe qué habrían votado los islandeses si la pregunta hubiera sido otra.
Afirmar que habrían rechazado un Acuerdo de asociación sería especulativo. Pero afirmar que su voto confirma las bondades de un modelo de asociación también lo es.
Lo que sí muestra el resultado es que existen reticencias importantes ante una mayor integración política con la Unión Europea. Y este elemento debería invitar al Gobierno andorrano a la prudencia, no a convertir Reikiavik en material propagandístico para el debate interno.
No todo lo que pasa en Europa valida el Acuerdo
Desde hace tiempo, el Gobierno transmite la sensación de que cualquier acontecimiento europeo puede acabar convertido en una demostración de que el Acuerdo de asociación es el único camino razonable para Andorra.
Si un país avanza hacia Bruselas, Europa es el futuro. Si un país rechaza avanzar hacia la adhesión, entonces eso también demostraría que la asociación es el futuro.
Con esta lógica, cualquier resultado acaba dando la razón al Gobierno.
Y así es imposible mantener un debate político serio.
El Acuerdo de asociación es lo suficientemente importante como para que sea defendido por sus méritos, sus oportunidades y sus consecuencias. No necesita interpretaciones forzadas de referéndums celebrados a miles de kilómetros de Andorra.
Comentaris
quina manera de girar el…
quina manera de girar el relat pff🤦♀️🤦♀️🤦♀️ aprenents de Sanchez
I jo esperant que expliquin bé el nostre acord, amb debats... Res, a aplaudir el dels altres que poc té a veure amb el nostre.