El sistema de pensiones de Andorra entra en una fase decisiva ante el envejecimiento y la presión sobre la CASS
Jordana adelanta que la reforma de las pensiones buscará estabilidad e ingresos dignos para todos
El presidente del grupo parlamentario de Demòcrates per Andorra, Jordi Jordana, expresó este miércoles que el grupo está “pendiente de la redacción definitiva del texto” de la reforma de las pensiones, después de las conferencias técnicas celebradas recientemente para analizar los diferentes modelos posibles del sistema público.
Jordana recordó que el Ejecutivo y los grupos han podido conocer “las diferentes posibilidades que existen dentro del sistema de pensiones”, incluida la caja y un eventual Pilar 2, que podría ser “gestionado públicamente”, tal como explicaron los expertos. Todo ello configura, según él, “un texto ya bastante definido”.
El sistema del Pilar 2
El Pilar 2 de pensiones es un sistema de previsión social complementaria y empresarial que sirve para complementar la pensión pública del primer pilar de la Seguridad Social. Se basa en la capitalización individual, con aportaciones que pueden realizar la empresa, los trabajadores o ambos, a través de planes de empleo y otros instrumentos similares. Sus características principales son que las aportaciones se agrupan en un fondo común que se invierte a lo largo de la vida laboral y que funciona con un sistema de capitalización.
“No tenemos cincuenta opciones. Ahora se trata de centrarnos en preparar el texto con las líneas que consideramos adecuadas”, afirmó.
Trabajo conjunto en la comisión
Aun así, Jordana subrayó que el grupo quiere mantener “respeto por la comisión” que trabaja en el proyecto legislativo y evitar presiones inoportunas mientras avanza la redacción.
La reforma de las pensiones es una de las carpetas legislativas más sensibles de la legislatura, ante la necesidad de asegurar la sostenibilidad del sistema público a medio y largo plazo.
El sistema de pensiones de Andorra entra en una fase decisiva de reforma. Con una relación actual de 2,97 trabajadores por cada pensionista —una proporción que aún supera la de España y Francia, pero lejos del umbral óptimo de sostenibilidad, fijado en 4 a 1—, el Consell General trabaja contrarreloj para garantizar la estabilidad del modelo a largo plazo.
Hace tan solo dos décadas, había seis cotizantes por jubilado, un dato que evidencia el progresivo envejecimiento de la población y la creciente presión sobre la rama de vejez de la CASS. Según los especialistas consultados por RTVA, el país todavía mantiene por poco el mínimo de tres personas en activo por pensionista, pero la tendencia es claramente a la baja.
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