Homs reclama prioridad para los jóvenes andorranos ante la llegada de médicos extranjeros sin el MIR
El líder de Claror expone que los jóvenes andorranos deben ocupar los puestos de trabajo médicos ante la falta de relevo
La sanidad andorrana atraviesa un momento crítico. Así lo ha advertido Artur Homs en unas declaraciones contundentes a La Veu Lliure, donde ha expuesto con dureza lo que considera uno de los retos estructurales más importantes de los próximos años: la falta de relevo generacional y la dificultad para garantizar profesionales médicos formados y de calidad.
“Ahora mismo tenemos un problema muy grave con la sanidad. No hay relevo generacional”, ha afirmado Homs, que sitúa a Andorra dentro de un fenómeno que también afecta a Cataluña.
Según explica, la falta de médicos está provocando la llegada de profesionales procedentes de Hispanoamérica “en circunstancias que no sabemos exactamente cuáles son”, y que en algunos casos “no realizan el MIR”, un requisito que en países como España actúa como filtro de competencia y homologación.
Homs ha ilustrado el riesgo de esta situación recordando un caso reciente que sacudió la opinión pública catalana: “Se ha incorporado un doctor que diagnosticaba a la gente usando ChatGPT. Esto es muy fuerte.” Para él, este episodio ejemplifica la vulnerabilidad del sistema cuando los mecanismos de control y garantía formativa fallan.
Llamado directo a los jóvenes del país
Ante esta realidad, Homs ha hecho un llamado sin rodeos a los jóvenes andorranos: “Jóvenes andorranos, por favor, vengan aquí. Necesitamos médicos.”
Ha explicado que el Estado está dispuesto a sufragar una parte importante del coste de una carrera tan exigente como Medicina, pero que esta inversión pública debe ir acompañada de compromisos firmes: los estudiantes que reciban este apoyo económico deberán firmar un documento que los obligue a trabajar “durante unos cuantos años” en el sistema sanitario andorrano una vez graduados.
Para Homs, esta es una apuesta estratégica para asegurar el futuro del país: invertir en jóvenes que quieran estudiar Medicina equivale a garantizar la continuidad de un pilar esencial del Estado.
Priorizar recursos y replantear ayudas
Homs también ha dejado claro que esta política de inversión no puede ir acompañada de un incremento indiscriminado del gasto público.
Por ello, defiende que será necesario revisar ciertas ayudas que actualmente se destinan a colectivos que, según afirma, “no nos aportan nada”. En cambio, formar médicos locales es —en su opinión— una inversión rentable e imprescindible.
Un futuro incierto, pero con líneas de trabajo abiertas
A pesar de la contundencia del diagnóstico, Homs ha admitido que aún hay elementos por concretar y medidas pendientes de desplegar:
“Hay muchas cosas que se quieren hacer… está como mínimo”
Sus palabras dejan entrever que el Gobierno tiene sobre la mesa diversas propuestas, pero que aún será necesario avanzar en consensos y planificación.
Lo que sí queda claro, según Homs, es que Andorra afronta una encrucijada decisiva: o el país es capaz de formar a sus propios profesionales sanitarios, o el sistema de salud podría quedar comprometido en los próximos años.
De una de las mejores sanidades del mundo a listas de espera de más de medio año
El presidente del Colegio de Médicos, Albert Dorca, ha alertado a RTVA de que las listas de espera continúan en una situación “muy preocupante”, con retrasos que pueden llegar hasta los doce meses en especialidades como reumatología, neurología o cardiología.
Según Dorca, el problema es estructural y afecta a todo el sistema sanitario: hoy día ningún especialista puede dar una consulta antes de uno o dos meses, y en algunos casos la espera mínima es de cuatro a doce meses.
Esta saturación, añade, dificulta diagnósticos a tiempo y puede comprometer tratamientos que requieren rapidez. La situación tampoco muestra signos de mejora inmediata.
La directora general del SAAS, Meritxell Cosan, ha advertido que, sin medidas urgentes, el hospital podría estar saturado en cinco o seis años, especialmente por la falta de médicos en áreas como cirugía y urología, donde muchos profesionales superan los 55 y 65 años y podrían dejar de hacer guardias.
A pesar de algunos elementos positivos del sistema —como la flexibilización lingüística o costes más bajos que en Barcelona—, Dorca insiste en que se necesita un compromiso firme para reforzar el modelo y evitar que los retrasos se conviertan en un problema crónico para la sanidad andorrana.
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