Andorran Banking renueva su presidencia y vicepresidencia para 2026
Lluís Alsina, consejero delegado de MoraBanc, asume la presidencia de la asociación
La Asamblea General de Andorran Banking ha aprobado este miércoles la renovación de los cargos de presidencia y vicepresidencia de la entidad, siguiendo el sistema de rotación anual establecido en sus estatutos.
El objetivo de este relevo es mantener el impulso competitivo del sector bancario andorrano y consolidar las líneas estratégicas de la asociación.
El nuevo presidente de Andorran Banking será Lluís Alsina Álvarez, consejero delegado de MoraBanc, mientras que la vicepresidencia recaerá en Xavier Cornella Castel, consejero delegado de Creand, durante el ejercicio 2026.
Prioridades: regulación, digitalización y sostenibilidad
Según ha explicado la asociación, este relevo institucional permitirá dar continuidad a las principales prioridades del sector, centradas en ámbitos clave como la normativa bancaria europea, el cumplimiento regulatorio, la gobernanza corporativa, la transformación digital y la sostenibilidad.
Estos elementos son considerados estratégicos para adaptar el sistema financiero andorrano a un entorno económico y regulatorio cada vez más exigente, marcado por la creciente armonización con los estándares europeos y la evolución tecnológica del sector financiero.
La nueva presidencia y vicepresidencia también trabajarán para reforzar el diálogo con los actores económicos e institucionales, con el objetivo de fortalecer la solidez, transparencia y competitividad del sistema bancario del Principado.
Desde la asociación destacan que el sector financiero juega un papel clave en el desarrollo económico de Andorra, contribuyendo a la estabilidad financiera, la confianza de los clientes y la adaptación a los estándares internacionales y europeos.
Más de seis décadas representando al sector bancario
Fundada en 1960, Andorran Banking agrupa a las entidades bancarias del país y representa los intereses del sector financiero andorrano.
La asociación promueve buenas prácticas bancarias, la mejora de los estándares técnicos y profesionales y el refuerzo de la transparencia, además de actuar como interlocutor ante organismos nacionales e internacionales para consolidar la imagen de Andorra como una plaza financiera moderna, competitiva y alineada con la normativa europea.