La CEA apuesta por la inversión extranjera con impacto real y por indicadores contra la inseguridad jurídica
Iago Andreu afirma que lo mejor sería indicadores que midan el impacto de cada inversión
Iago Andreu, director de la Confederación Empresarial Andorrana (CEA), ha explicado a La Veu Lliure su postura respecto a la reciente denegación de una inversión extranjera por “poco impacto en la economía real de Andorra”, un caso que ha generado debate sobre una posible inseguridad jurídica.
El director de la CEA reconoce que el Gobierno dispone desde hace meses de una herramienta que le permite denegar inversiones extranjeras si no generan un impacto económico significativo.
“Es cierto que quizás las decisiones deberían estar mejor argumentadas o aportar más elementos que justifiquen que realmente no existe este impacto. Desconozco el caso concreto”, ha añadido.
Priorizando la inversión de valor real
Andreu ha explicado que en un mundo ideal no serían necesarias este tipo de cláusulas, donde el Gobierno puede denegar inversiones según su impacto real, pero la realidad es que los recursos en Andorra son limitados: espacio para vivir, abrir empresas o locales comerciales, y oportunidades de empleo.
Por ello, la mayoría del empresariado respalda la idea de priorizar inversiones extranjeras con un impacto real en la economía y limitar aquellas que sean meramente instrumentales.
“Instrumentales no significa ilegales ni irregulares, sino inversiones que, por ejemplo, se hacen para obtener la residencia en Andorra a través de una actividad por cuenta propia, sin generar una aportación económica significativa”, ha explicado.
Andreu ha defendido que el principio general es compartido por la CEA: “El objetivo es incentivar aquellas inversiones que aporten más valor y que tengan mejor impacto para la economía andorrana. Cuantas más empresas de valor tengamos, menos preocupaciones tendremos respecto a inversiones con menor repercusión”.
Hacia criterios claros y objetivos
El director de la CEA ha insistido en la necesidad de que los criterios sean conocidos y accesibles, para evitar cualquier sensación de inseguridad jurídica.
Según Iago Andreu, lo más idóneo sería desarrollar indicadores simples y comprensibles que permitan medir el impacto real de cada inversión, de manera que tanto la administración como los empresarios tengan claridad sobre cómo se evalúa cada proyecto.
“Todo el marco de la inversión extranjera es evolutivo; no está escrito en piedra. Desde 2012, Andorra ha ido ajustando sus políticas, pasando de una apertura más general a un enfoque más selectivo y estratégico, priorizando la diversificación económica y el valor añadido de las empresas”, ha concluido Andreu.
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