"La Seu d'Urgell no puede ser el contenedor de los países vecinos”
Barrera ha advertido de que se ya piden entre 400 y 500 euros por una habitación
El alcalde de la Seu d’Urgell ha alertado de que se están pidiendo entre 400 y 500 euros por una sola habitación. La situación del mercado del alquiler en la Seu d’Urgell continúa deteriorándose y evidencia una creciente tensión en el acceso a la vivienda.
Según datos recogidos por RTVA, hace unos meses el precio medio de un piso de alquiler se situaba en 558 euros, una cifra que representa un incremento del 59 % respecto a hace diez años.
Las habitaciones se encarecen
Actualmente, sin embargo, este importe ya no garantiza el acceso a una vivienda completa y, en muchos casos, solo permite optar a una habitación.
La falta de oferta y la elevada demanda han provocado la aparición de un mercado paralelo de habitaciones, con precios que muchos consideran desproporcionados.
El alcalde de la Seu d’Urgell, Joan Barrera, ha advertido de que se están pidiendo entre 400 y 500 euros por una sola habitación, incluso en pisos sin ningún tipo de lujo.
“Que todo el mundo se ocupe de sus propios problemas. Nuestra ciudad no puede ser un contenedor de los problemas de los países vecinos o de municipios vecinos; por tanto, que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde”.
Familias vulnerables y rentas medias, las más afectadas
El encarecimiento del alquiler está afectando no solo a los colectivos más vulnerables, sino también a familias con rentas medias y jóvenes, que cada vez tienen más dificultades para acceder a una vivienda digna.
Ante esta situación, el Ayuntamiento tiene previsto impulsar la construcción de 111 pisos, con el objetivo de aliviar parcialmente la presión sobre el mercado.
Aun así, el propio alcalde reconoce que el problema es estructural y que hay familias que hasta hace poco vivían con estabilidad económica y que ahora no pueden asumir los precios actuales del alquiler.
El efecto Andorra, un factor clave
Desde el consistorio se ha trasladado la preocupación al Gobierno de Andorra, reconociendo las medidas que se están intentando aplicar en el Principado para frenar la escalada de precios.
Con todo, Barrera ha advertido de que la Seu d’Urgell no puede seguir absorbiendo el impacto del desplazamiento residencial procedente de Andorra, afirmando que la ciudad “no puede ser un contenedor de los problemas de los territorios vecinos”.