Tor defiende las aportaciones a otros países en medio del debate por el aumento del gasto público
La ministra reconoce que muchos estándares globales no tienen en cuenta las particularidades de los Estados pequeños
El papel de Andorra dentro de la comunidad internacional y sus contribuciones a organismos e iniciativas globales vuelve al centro del debate político.
La ministra de Asuntos Exteriores, Imma Tor, ha defendido el cumplimiento de los estándares internacionales, aunque ha admitido que el país necesita “margen de adaptación” como pequeño Estado.
En declaraciones recientes, Tor ha subrayado que Andorra debe honrar los compromisos adquiridos con organismos internacionales, que a menudo implican aportaciones económicas y cooperación en ámbitos como los derechos humanos, el desarrollo o la gobernanza global. “Uno de los ejes centrales del ministerio es velar por el cumplimiento de los convenios internacionales”, ha remarcado.
Este posicionamiento llega en un contexto de creciente debate sobre hasta qué punto el Principado debe seguir estas directrices, especialmente cuando implican recursos públicos destinados a iniciativas fuera del país.
La cuestión se puso sobre la mesa en el Consell General a raíz de las declaraciones del consejero general Jordi Jordana, quien advirtió que “no se deben seguir a ciegas” las recomendaciones internacionales. No obstante, el partido de Carine Montaner ha sido el partido más crítico de todos.
Adaptar las obligaciones a la realidad del país
A pesar de defender el compromiso internacional, Tor ha reconocido que muchos de los estándares globales no tienen en cuenta las particularidades de Estados pequeños como Andorra.
Según ha explicado, esto puede generar tensiones a la hora de aplicar determinadas recomendaciones, especialmente en ámbitos sensibles como la nacionalidad o la participación política de los residentes extranjeros.
La ministra ha puesto como ejemplo otros microestados europeos como Liechtenstein o Mónaco, que comparten problemáticas similares.
En estos países, la proporción de ciudadanos nacionales es menor respecto a la población residente, lo que condiciona la aplicación literal de algunas normas internacionales.
“Hay disposiciones que no acaban de ajustarse a nuestra realidad”, ha admitido, insistiendo en que esto no implica rechazar los compromisos, sino adaptarlos y explicar estas especificidades ante los organismos correspondientes.
Debate sobre recursos y prioridades
El trasfondo del debate también incluye una cuestión sensible: el uso de recursos públicos en compromisos internacionales. Aunque el Gobierno defiende que estas aportaciones refuerzan la credibilidad y la reputación de Andorra en el exterior, sectores políticos y parte de la opinión pública cuestionan si este esfuerzo es proporcional a las necesidades internas del país.
En este sentido, el debate se conecta con otras problemáticas como la crisis de la vivienda o el coste de la vida, que han incrementado la presión sobre las instituciones para que prioricen las políticas internas.
A pesar de las discrepancias, Tor ha asegurado que la imagen de Andorra a nivel internacional sigue siendo sólida. Ha defendido que el país es percibido como un socio “fiable y serio” y que, aunque no pueda aplicar todas las recomendaciones de manera literal, sí cumple rigurosamente aquellas que asume.
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