Nuevo tropiezo del acuerdo de asociación: Bulgaria obliga a aplazar la votación del Coreper
El proceso entre la UE, Andorra y San Marino vuelve a encallarse tras una reserva formal
El avance para cerrar el acuerdo de asociación entre la Unión Europea, Andorra y San Marino se ha detenido en una fase clave del procedimiento.
Un revés inesperado ha sido confirmado hoy por el Ministerio de Asuntos Exteriores de San Marino: en la reunión de ayer por la tarde del Grupo de la AELC, Bulgaria presentó formalmente una reserva al acuerdo.
Esto ha provocado el aplazamiento de la votación en el COREPER II, prevista para hoy. El Comité de Representantes Permanentes ha sido convocado nuevamente para el próximo 20 de mayo.
“Procedimentalmente”, señala el artículo, “una reserva formal en la AELC elimina el expediente de la vía rápida de aprobación automática como punto ‘A’ en el Consejo. Esto implica que cualquier cuestión puede ser reconsiderada políticamente”.
Además, “si la reserva se mantiene, todo el proceso se ralentiza. La Presidencia chipriota, que pretendía cerrar el expediente durante su mandato de seis meses, dispone ahora de un margen mucho más ajustado”.
Aunque el Consejo de la UE requiere unanimidad formal para su aprobación, también es necesaria una unanimidad práctica en los órganos preparatorios, como el Coreper y el grupo de trabajo de la EFTA.
Esta unanimidad previa aún no se ha alcanzado, lo que impide que el texto avance según el calendario previsto y llegue a las instancias políticas de decisión final.
Por otro lado, según fuentes de la UE, el Consejo habría confirmado que el acuerdo tendrá naturaleza mixta, es decir, deberá ser ratificado por los parlamentos de los Estados miembros.
Estado actual
Según la situación actual de las negociaciones, el punto sobre el acuerdo ha sido retirado de la agenda del Coreper, lo que confirma que el proceso sigue abierto y sin consenso definitivo entre los Estados miembros.
Paralelamente, las conversaciones entre las partes continúan con el objetivo de desbloquear los puntos pendientes y retomar el calendario institucional previsto para la firma.
El Coreper se reprograma y se dilatan los plazos
A raíz de esta situación, el Comité de Representantes Permanentes (Coreper) tendrá que volver a reunirse el 20 de mayo, lo que aleja aún más la posibilidad de cerrar el acuerdo en los plazos previstos.
Este nuevo retraso llega en un momento en el que diversos actores daban por hecho que el proceso se encontraba en su fase final. Sin embargo, la reserva búlgara ha reactivado las incertidumbres sobre el calendario y la capacidad de alcanzar la unanimidad necesaria.
Fuentes diplomáticas señalan que este tipo de reservas puede reabrir cuestiones ya discutidas, obligando a renegociar puntos considerados cerrados.
El bloqueo procedimental también tiene efectos directos sobre el calendario político de la Unión Europea. La presidencia de turno, actualmente en manos de Chipre, había fijado como objetivo cerrar el dossier durante su semestre.
No obstante, con este nuevo aplazamiento, la ventana temporal se ha reducido considerablemente y la posibilidad de firma en las próximas semanas queda ahora más lejana.
Este nuevo episodio se suma a otras dificultades recientes en el proceso de negociación, reforzando la idea de que el acuerdo de asociación sigue sin cerrarse formalmente y pendiente de lograr una unanimidad efectiva en todas las instancias del Consejo de la UE.
El precedente
En febrero de 2026, una conferencia en Bruselas sobre los acuerdos de asociación de la UE con microestados reabrió el debate sobre el pacto con San Marino y puso en duda su aprobación inmediata.
Durante el evento, varios expertos y representantes políticos pidieron detener o revisar el acuerdo, argumentando riesgos para el mercado único europeo, especialmente en materia de regulación financiera, transparencia bancaria y control del blanqueo de capitales.
San Marino fue señalado, mientras que se destacaron los avances de Andorra y su alineación con los estándares internacionales.
En este contexto, Bulgaria adoptó una postura especialmente crítica, impulsando que el acuerdo quedara “en espera” hasta garantizar un cumplimiento total de los estándares europeos.
Esta posición se reforzó con intervenciones de expertos vinculados al sector financiero búlgaro, que recordaron controversias bancarias en San Marino (caso Banca).
La conferencia también incluyó advertencias de otros ponentes, que compararon una integración demasiado rápida de los microestados con un riesgo estructural para el sistema financiero europeo, defendiendo una pausa preventiva antes de continuar el proceso.
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