El debate sobre las torres de Escaldes exagera el impacto de edificios comparables en otras zonas de Andorra

La diferencia clave: se levantan sobre terreno plano

ANA
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por el autor La Veu Lliure
3 minutos de lectura
Publicado el Domingo, 4 Enero 2026 - 12:50

Pocas construcciones en Andorra en los últimos 50 años han generado tanta polémica como las torres de Escaldes-Engordany, ya sean edificios terminados o proyectos aún planificados en el Clot d’Emprivat.

Aunque solo tienen cinco plantas más que muchos otros edificios construidos en los años 70 y 80, estas torres han encendido un debate sobre el impacto visual y urbanístico de las alturas en zonas completamente planas. Esto resulta especialmente sensible en un país donde la mayoría de construcciones no supera las seis o siete plantas.

Si las comparamos con edificios emblemáticos de Andorra la Vella, La Massana o Sant Julià de Lòria, se aprecia que la percepción de altura depende tanto del terreno como del diseño arquitectónico.

De hecho, muchos edificios construidos hace más de cuatro décadas aprovechan los desniveles naturales: un lado puede alcanzar 14 o 15 plantas, mientras que desde la otra cara solo se perciben 6 o 7.

Altura: cuestión de perspectiva y terreno

La principal diferencia con las torres de Escaldes-Engordany es que estas se alzan sobre terreno completamente plano, sin la ventaja de los desniveles naturales.

Por ello, aunque el número de plantas sea solo ligeramente superior al de otros edificios, el impacto visual resulta mucho más intenso para vecinos y visitantes.

Un ejemplo claro ocurre en la Baixada del Molí de Andorra la Vella. Allí, edificios construidos desde 1978 muestran 15 plantas por esta calle, pero apenas 6 o 7 plantas por la Avinguda Príncep Benlloch, al otro lado del mismo edificio.

Situaciones similares se observan en Sant Julià de Lòria, con el conjunto Súper Laurèdia en la carretera de la Rabassa, y en La Massana, con bloques situados entre la Avinguda de Sant Antoni y el Camí Ral, aprovechando las diferencias de nivel.

Edificios emblemáticos que marcan precedente

Otros edificios que llaman la atención por su altura en Andorra, donde raramente las residencias superan las siete plantas, incluyen:

  • Caldea, con 18 plantas sobre rasante.

  • Hospital Nostra Senyora de Meritxell, que alcanza 12 plantas, contando 3 niveles de aparcamiento y 9 niveles de servicios hospitalarios.

Aunque no son rascacielos, estos edificios siguen generando debate ciudadano.

En este contexto, las torres de Escaldes-Engordany representan no solo un reto arquitectónico, sino también preguntas sobre urbanismo, planificación e impacto paisajístico, elementos clave en un país densamente poblado con un territorio tan característico como Andorra.

Impacto en la percepción urbana

El debate sobre estas torres va más allá del simple número de plantas. Representa la tensión entre crecimiento urbanístico y preservación del paisaje urbano.

Los vecinos observan con preocupación cómo estas nuevas alturas pueden alterar la fisonomía de la parroquia, mientras que los promotores defienden la necesidad de proyectos que aprovechen el espacio y ofrezcan servicios modernos.

Así, Escaldes-Engordany se convierte en un ejemplo de cómo urbanismo y topografía pueden cambiar la percepción de una ciudad, y cómo el debate sobre edificios altos sigue siendo tan relevante hoy como hace más de cuarenta años.

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