La Organización Mundial de la Salud ha confirmado dos casos de hantavirus y sospecha de cinco más a bordo del crucero MV Hondius, actualmente fondeado frente a Cabo Verde.
El brote ha provocado al menos tres fallecidos y los investigadores no descartan una posible transmisión entre personas en situaciones de contacto muy estrecho, aunque el riesgo global se considera bajo.
Canarias, destino final en medio de tensiones políticas
En las últimas horas, la OMS ha negociado con el Gobierno español el destino del barco, valorando distintas opciones: desembarcar a los pasajeros en Cabo Verde, evacuar solo a los casos más graves o incluso devolver el crucero a los Países Bajos.
Finalmente, se ha decidido que la embarcación se dirija a las Islas Canarias, consideradas el punto más cercano con capacidad sanitaria adecuada.
El Ministerio de Sanidad, liderado por Mónica García, ha defendido la decisión apelando a la “obligación moral y legal” de asistir a los afectados, algunos de los cuales son ciudadanos españoles.
En la misma línea se ha expresado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha justificado la actuación por razones humanitarias, éticas y morales.
Sin embargo, la decisión ha generado tensión institucional. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha mostrado su rechazo frontal a la llegada del crucero y ha solicitado una reunión urgente con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, alegando falta de información y ausencia de criterios técnicos claros.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias continúan investigando el brote, que presenta síntomas graves como fiebre, problemas gastrointestinales y una rápida evolución hacia neumonía.
La OMS también ha activado el rastreo de contactos internacionales, incluido un vuelo entre Santa Elena y Johannesburgo vinculado a uno de los casos mortales.