Las campañas del SAAS y la Cruz Roja refuerzan la cultura de la donación
Todas las pruebas previas se realizan en Andorra
“Si no fuera por un donante de médula, mi pareja habría muerto de leucemia”. Con estas palabras, David, residente en Andorra desde hace un año, expresa un agradecimiento que pone rostro a la importancia de la donación de médula ósea. Su testimonio se ha escuchado estos días en el marco de la campaña de donación de sangre de la Cruz Roja Andorrana, celebrada los días 21, 22 y 23 de enero en La Llacuna.
La iniciativa cuenta con la participación del Servicio Andorrano de Atención Sanitaria (SAAS) y se enmarca dentro del proyecto de donación de tejidos iniciado en 2025 en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell.
Según explica Víctor García, enfermero y gestor de donaciones del SAAS, estas campañas han permitido incrementar el número de donantes tanto de médula ósea como de córnea en el país. “Ser donante de médula salva vidas”, remarca.
Romper mitos sobre la donación de médula
Uno de los principales retos sigue siendo el desconocimiento. Así lo señala la enfermera y comadrona Tina Mirpuri, que insiste en que el proceso actual es sencillo y seguro. “Todavía hay mucha gente que piensa que donar médula significa entrar en quirófano y pinchar la cresta ilíaca, pero eso ya no se hace”, explica.
Hoy en día, la donación se realiza mayoritariamente mediante una técnica poco invasiva: “Es un pinchazo en el brazo, como una diálisis. La sangre pasa por una máquina, se extraen las células madre y el resto de la sangre se devuelve al donante”. Las muestras obtenidas se envían al Banco de Sangre y Tejidos de Barcelona, con el que Andorra mantiene una colaboración constante.
Aunque la extracción final de células madre se realiza en Barcelona, todas las pruebas previas se llevan a cabo en Andorra y el proceso está cubierto por la Caja Andorrana de Seguridad Social (CASS). Según Mirpuri, una de las claves del éxito es aprovechar las jornadas de donación de sangre para captar nuevos donantes de médula, sin necesidad de visitas adicionales.
La muestra extraída permite obtener el perfil genético del posible donante mediante la proteína HLA, que se incorpora a una base de datos internacional. Si en algún momento aparece un paciente compatible, el donante es contactado directamente.
Donar después de morir, regalar visión
La donación de córnea es otro de los pilares del proyecto. Se trata de un acto post mortem que puede devolver la visión a personas con patologías oculares graves, como desprendimientos de córnea, quemaduras químicas o infecciones como el herpes ocular. “La donación debe formar parte de la cultura del país”, defiende García, que destaca los buenos resultados iniciales del programa.
A diferencia de la médula, la donación de córnea requiere que la persona donante haya expresado su voluntad en vida, mediante el documento de voluntades anticipadas. Este trámite puede realizarse a través del Ministerio de Salud, del Colegio de Médicos de Andorra o de la web salut.ad. “Cuando este documento existe, se aporta tranquilidad a la familia en un momento muy delicado”, señala el gestor de donaciones.
En caso de que no exista constancia escrita, la decisión recae en la persona más cercana al fallecido, lo que a menudo dificulta el proceso por la carga emocional del momento.
Historias que lo cambian todo
El impacto real de la donación de córnea queda reflejado en casos como el de Raül Llobet, profesional del hospital, que hace ocho años perdió casi toda la visión de un ojo a causa de un herpes ocular. Tras años sin alternativas médicas, un trasplante de córnea en la primavera de 2023 le permitió recuperar la visión. “Tiene un impacto directo en la calidad de vida de las personas”, subraya García.