Vuelos subvencionados y ayuda a la vivienda en Andorra: ¿quién pagará la factura de la contratación en origen?
La cobertura del 50% de los vuelos y el apoyo al alojamiento generan interrogantes sobre quién asumirá el coste de estas medidas
El nuevo programa de contratación en origen ha sido recibido con satisfacción por representantes de las comunidades argentina y colombiana en Andorra.
Las medidas anunciadas por el Gobierno, como la cobertura del 50% de los vuelos, el acompañamiento empresarial en los trámites.
La ayuda para encontrar alojamiento y la ampliación de los permisos de trabajo hasta los nueve meses, son consideradas herramientas útiles para evitar situaciones de irregularidad y facilitar la llegada de trabajadores extracomunitarios.
Según informó RTVA, más allá de los beneficios destacados por las asociaciones de migrantes, la puesta en marcha del plan plantea interrogantes que todavía no han sido aclarados.
Las dudas sobre el coste del programa
La principal cuestión es quién asumirá el coste económico de estas medidas y cuál será la factura final de una prueba piloto que el Gobierno presenta como una solución para cubrir la falta de mano de obra en determinados sectores.
La cobertura de la mitad del precio de los vuelos es uno de los aspectos más valorados por los colectivos implicados. También lo es el apoyo en la búsqueda de alojamiento, especialmente en un contexto de fuerte tensión en el mercado inmobiliario.
Sin embargo, hasta el momento no se ha detallado si estos gastos serán asumidos íntegramente por las empresas contratantes, si habrá algún tipo de apoyo público o si se repartirán entre las diferentes partes implicadas.
Las asociaciones destacan los beneficios
Desde las asociaciones sudamericanas se pone el foco en las ventajas prácticas del sistema. La presidenta de Colombianos en Andorra, Katherine Barbosa, considera que el hecho de que los trabajadores lleguen con empleo y alojamiento garantizados evita situaciones de vulnerabilidad.
En la misma línea, el presidente de Argentinos en Andorra, Marcelo Ponce, defiende que el modelo puede contribuir a reducir el trabajo irregular y los casos de personas que llegan al país sin una red de apoyo suficiente.
Las entidades también coinciden en señalar que la iniciativa podría evitar episodios como los vividos a raíz de la polémica de los reagrupamientos familiares, que terminó con varias familias obligadas a abandonar el Principado tras no poder regularizar su situación.
Según Ponce, el nuevo sistema permitiría que los trabajadores llegaran con toda la documentación resuelta desde el país de origen, incluyendo, en algunos casos, los permisos vinculados a sus familiares.
Un debate sobre la inversión pública
Pero mientras las asociaciones celebran la ordenación de los flujos migratorios, sigue sin respuesta una cuestión de fondo: qué coste está dispuesto a asumir el país para garantizar la llegada de mano de obra extranjera.
El programa nace para dar respuesta a las dificultades de sectores como la hostelería, el comercio o los servicios para encontrar personal. Esto abre un debate más amplio sobre si las ayudas previstas constituyen una inversión necesaria para sostener la actividad económica o si, por el contrario, representan una forma indirecta de subvencionar a empresas que continúan teniendo problemas para atraer trabajadores residentes.
La naturaleza piloto del proyecto hace que muchas de estas preguntas todavía no tengan una respuesta definitiva. Lo que sí parece claro es que su éxito no dependerá únicamente del número de contrataciones que se consigan, sino también de la transparencia con la que se gestionen los recursos destinados a hacerlo posible y de la capacidad de las instituciones para demostrar que los beneficios sociales y económicos compensan el coste de la iniciativa.
El cost de la contractació en origen,l han de pagar l empresa que ho necessita, es obvi( Suïssa ho fa desde fa mes de 40 anys)