Andorra colaborará con vecinos y comercios como “radars” contra la soledad entre las personas mayores
Los "radars" serán comercios de proximidad, vecinos y voluntarios que detectarán situaciones de riesgo
El Ministerio de Asuntos Sociales ha presentado este martes el proyecto Radars, una iniciativa comunitaria destinada a prevenir la soledad no deseada entre las personas mayores, especialmente a partir de los 75 años.
La ministra Trini Marín ha destacado que se trata de un modelo "de prevención y acción comunitaria" que ya funciona con éxito en Barcelona desde 2008 y que ahora se adapta a la realidad andorrana.
Según Marín, el objetivo del proyecto es "hacer crecer y reforzar las relaciones de las personas mayores con su entorno", así como facilitar el acceso a los recursos existentes e incrementar el sentimiento de pertenencia a los barrios.
De hecho, ha subrayado que Radars no sustituye a los servicios sociales ni sanitarios, sino que los complementa mediante tareas de detección y acompañamiento.

La secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Ester Cervós, ha enfatizado la necesidad del proyecto ante el envejecimiento de la población.
Actualmente, Andorra cuenta con 14.105 personas mayores de 65 años, de las cuales un 25% viven solas, y 1.775 tienen más de 75 años.
"Radars actúa precisamente aquí, como una herramienta preventiva para detectar casos de soledad invisible antes de que se agraven", ha explicado.
Un modelo basado en la comunidad y la detección precoz
La jefa de área de Servicios Sociales y Sociosanitarios, Montserrat Gil, ha detallado que el proyecto se iniciará en las parroquias de Andorra la Vella y Sant Julià de Lòria con una cincuentena de usuarios mayores de 75 años, edad en la que se detectan "casos graves" de soledad.
"Queremos llegar a aquellas personas que realmente no acceden a los servicios sociales y vincularlas de nuevo con las actividades del barrio", ha indicado.
Los "radares" serán comercios de proximidad, vecinos y voluntarios que detectarán situaciones de riesgo o fragilidad. Las farmacias, por ejemplo, son clave porque pueden observar cambios en el estado de los usuarios.
Los barrios iniciales serán Mitjavila, Riberaigua, Ciutat de Valls y Prada Ramon, zonas con población mayor vulnerable, mientras que en Sant Julià las personas vulnerables están más dispersas.
Llamadas periódicas y acompañamiento comunitario
Los voluntarios realizarán llamadas semanales a través de dos líneas gratuitas cedidas por Andorra Telecom (821 080 y 821 090), y los usuarios también podrán contactar directamente con RADARS al 874848 o vía correo electrónico radars@gover.ad.
El proyecto también conectará a las personas mayores con actividades del barrio y recursos comunitarios, fomentando la participación social y la cohesión vecinal.

En caso de detectar situaciones de riesgo grave, se activará un protocolo de alerta que derivará el caso a los profesionales de los servicios sociales.
Implementación progresiva
La prueba piloto comenzará con 50-60 personas seleccionadas según encuestas previas. Inicialmente habrá una veintena de voluntarios, aunque se prevé ampliar el programa a otras parroquias como Canillo y Ordino.
Montserrat Gil ha resaltado la importancia de la escucha activa de los voluntarios, ya que a menudo detrás de una demanda aparentemente simple se esconden necesidades más profundas.