Banc Sabadell pone fin a más de dos décadas de presencia en Andorra con la liquidación de su última sociedad
En cambio, Sabadell no prevé abandonar Luxemburgo
Banc Sabadell ha dado un paso decisivo en su proceso de salida de las jurisdicciones consideradas paraísos fiscales.
La entidad catalana, que inició esta reorganización en 2024, ha completado durante 2025 la liquidación de sus últimas sociedades en Andorra y las Bahamas, mientras que su presencia en Jersey se ha reducido al mínimo y se prevé que desaparezca definitivamente a lo largo de 2026.
Según El Economista, la filial andorrana quedó formalmente disuelta el 3 de febrero de 2025. La sociedad ya había perdido prácticamente toda su actividad: en 2024 no tenía trabajadores, gestionaba unos activos de solo 712.000 euros y registró pérdidas de 16.000 euros. El proceso de liquidación se había iniciado un año antes, cuando la sociedad ya figuraba oficialmente en fase de disolución.
Con este cierre, Sabadell pone fin a más de dos décadas de presencia en el Principado. La entidad llegó a Andorra a finales de 1999 con Banc Sabadell d’Andorra y comenzó a operar en el año 2000.
En 2021 vendió su participación a MoraBanc y, tras la integración definitiva en 2022, solo permanecía una sociedad residual que ha sido liquidada este año.
La salida de las Bahamas también se materializó en febrero de 2025. La sociedad con sede en Nassau ya no desarrollaba actividad, no tenía empleados y contaba con unos activos de cerca de tres millones de euros. En su último ejercicio registró pérdidas de 142.000 euros.
La presencia del grupo en las Bahamas se remonta a 2003, tras la adquisición de Banco Atlántico, una operación estratégica que permitió a Sabadell consolidarse entre las principales entidades financieras españolas.
Banco Atlántico había desarrollado una importante actividad de banca privada internacional, lo que explica su implantación en esta jurisdicción.
El caso de Jersey es distinto. La sociedad continúa activa, aunque el propio banco considera que su actividad es testimonial. Esta estructura se creó en 2014 para gestionar los planes de incentivos de los trabajadores de TSB, la filial británica de Sabadell.
Con la venta de TSB al Santander en el marco de la OPA de BBVA y el cambio de estrategia del banco catalán hacia el mercado español, esta sociedad ha perdido su función.
Según el Documento de Responsabilidad Fiscal y Buenas Prácticas Tributarias de la entidad, la desinversión de TSB supondrá también la salida definitiva de Jersey del perímetro del grupo durante 2026.
Actualmente, esta sociedad no tiene empleados, gestiona activos inferiores a 334.000 euros y su volumen de negocio es prácticamente inexistente.
Compromiso con la transparencia fiscal
Sabadell enmarca esta reorganización dentro de su compromiso con la transparencia fiscal y las recomendaciones recogidas en el Código de Buenas Prácticas Tributarias, aprobado tras la crisis financiera. Aunque este código no prohíbe operar en determinadas jurisdicciones, sí promueve la reducción de estructuras societarias en territorios considerados de baja tributación.
En sus cuentas consolidadas de 2025, el banco afirma haber adoptado el compromiso de evitar estructuras opacas en paraísos fiscales, atendiendo también a las recomendaciones de organizaciones como Tax Justice Network, Oxfam Intermón, Fair Tax Foundation y el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa.
La entidad señala que la liquidación de estas sociedades responde a un ejercicio adicional de transparencia y a la revisión de los territorios considerados “guaridas fiscales” por dichas organizaciones.
Luxemburgo se mantiene
En cambio, Sabadell no prevé abandonar Luxemburgo. Aunque este país aparece en algunos rankings elaborados por organizaciones especializadas en justicia fiscal, no figura en las listas oficiales de paraísos fiscales de la Unión Europea ni de la OCDE.
En 2024 el grupo constituyó allí Banc Sabadell Reassurance, una sociedad captive de reaseguro destinada exclusivamente a cubrir riesgos propios del grupo. Según la entidad, esta estructura permite optimizar la gestión de riesgos, reducir costes y reforzar el control interno, sin desarrollar actividad comercial con terceros.