“El burka simboliza la sumisión religiosa y el control masculino”
Homs opina que el problema no es solo de seguridad, sino también de “compatibilidad cultural”
Artur Homs, miembro del nuevo partido Claror, ha declarado a La Veu Lliure que su formación ya advirtió antes que Ciutadans Compromesos y Andorra Endavant sobre la necesidad de prohibir el burka y otras vestimentas religiosas de tipo islámico.
Según Homs, estas prendas no solo representan un riesgo de seguridad, sino que también contradicen los valores de la sociedad occidental y pueden ser un signo de sumisión de la mujer frente a la autoridad masculina.
Homs, ante la justicia por dar su opinión
“Nosotros denunciamos públicamente esto mucho antes que otras formaciones, y ahora mismo estoy pendiente de una sentencia en el Tribunal Constitucional por haber defendido esta postura”, explicó Homs a este diario.
El miedo al terrorismo ya presente en Andorra
Homs ha subrayado que la preocupación por la seguridad es real y tangible. Según él, en España se mantiene un nivel 4 de 5 de alerta terrorista, y en los últimos años se han llevado a cabo varias intervenciones policiales para impedir atentados terroristas islamistas.
Esto, según Homs, demuestra que no se trata de un miedo infundado, sino de un riesgo que las autoridades y la sociedad deben tener en cuenta.
Además, el miembro de Claror recordó que el miedo social también se refleja en Andorra. Como ejemplo, citó la decisión de la cónsul Rosa Gili en Escaldes, que anuló una exposición que incluía la portada de Charlie Hebdo, lo que evidencia, según Homs, que la preocupación por la presencia de símbolos islámicos es un fenómeno social real.
Cultura y valores de Europa
Homs añadió que el problema no es solo de seguridad, sino también de compatibilidad cultural. Para él, la cultura islámica es incompatible con los valores occidentales, ya que no respeta la igualdad de género ni los derechos individuales que las sociedades occidentales han defendido durante siglos.
“Nuestros antepasados lucharon y derramaron sangre para construir una sociedad donde hombres y mujeres tengamos igualdad de derechos, y estas vestimentas van en contra de esos principios”, añadió.
Homs también mencionó otros tipos de vestimenta religiosa, como las sotanas de países árabes, que considera igualmente incompatibles con la cultura occidental y potencialmente peligrosas desde el punto de vista de la seguridad.
Posición política y judicial
Según Homs, su postura ha tenido repercusiones legales, ya que actualmente está pendiente de una decisión judicial en el Tribunal Constitucional tras una denuncia por una opinión publicada en X, distorsionada por un diario del país, sobre la prohibición del burka y otras vestimentas religiosas.
Aun así, el político defiende que su objetivo es proteger los valores y la seguridad de la sociedad andorrana, no estigmatizar a ninguna comunidad específica.
“No se trata solo de seguridad, sino de preservar los valores occidentales y garantizar que las mujeres puedan ejercer su libertad sin imposiciones culturales o religiosas que limiten sus derechos”, concluyó.
Homs deja claro que, según su opinión, Andorra Endavant está de acuerdo con esta postura, pero subraya que Claror fue la primera formación en denunciarlo públicamente y que su acción ha sido preventiva y con criterio de seguridad.