Gili alerta de un "colapso" en Andorra si el país alcanza los 100.000 habitantes
La cònsol de Escaldes cuestiona el límite demográfico planteado por el Gobierno
En el marco del debate sobre el crecimiento demográfico en Andorra, la cònsol mayor de Escaldes-Engordany, Rosa Gili, ha alertado de que el Principado ya presenta problemas de colapso urbano y de servicios, lo que dificulta pensar en superar los 100.000 habitantes, límite mencionado recientemente por el jefe de Gobierno, Xavier Espot.
Según Espot, superar esta cifra no sería viable manteniendo los estándares de calidad de vida actuales, lo que implicaría unos 11.119 habitantes más, equivalentes a crear una población comparable a la parroquia de Encamp.
El colapso urbanístico y viario: un problema real
En declaraciones, Gili ha subrayado que los estudios de carga encargados por el Gobierno sobre la red viaria ya indican que Escaldes-Engordany está colapsada.
La cònsol explica que, en horas punta o con mínima afluencia de vehículos, calles como la de la Unió se bloquean completamente, generando malestar entre los residentes y una impresión negativa en los visitantes.
“Si yo me voy de vacaciones, no tengo ganas de pasarme la mitad del tiempo dentro del coche”, afirmó Gili, destacando que la congestión afecta directamente a la calidad de vida y a la experiencia de los visitantes en el Principado.
Limitaciones de los servicios públicos y sanitarios
Rosa Gili también ha señalado que, según estudios previos, el crecimiento poblacional estaba limitado por la capacidad del sistema sanitario, con restricciones de alrededor del 5% más de habitantes.
Aun así, las listas de espera siguen creciendo y las urgencias se encuentran colapsadas, lo que evidencia que los problemas no se han resuelto antes de plantear nuevas cifras de crecimiento.
Priorizar la solución de problemas antes del crecimiento
La cònsol defiende que el debate no debería centrarse en alcanzar un número determinado de habitantes, sino en analizar y resolver los problemas existentes: saturación viaria, colapso de servicios y limitaciones sanitarias.
“El límite se debería haber puesto cuando los estudios indicaban que estábamos colapsados, no tener que llegar al punto en el que nos encontramos ahora”, concluyó Gili, insistiendo en la necesidad de una planificación urbana basada en datos y en la calidad de vida de los ciudadanos.
Conclusión: la calidad de vida como prioridad
Las declaraciones de Rosa Gili ponen sobre la mesa que el urbanismo y los servicios públicos deben guiar el crecimiento demográfico.
Escaldes-Engordany se presenta así como un ejemplo de la importancia de priorizar la sostenibilidad y la calidad de vida frente a cifras hipotéticas que podrían poner en riesgo el bienestar de los residentes y la imagen turística del Principado.