Cinca vaticina que África será la gran fuente de mano de obra de Andorra
El exministro y presidente de la Comisión Gestora del Fondo de Reserva de Jubilación defiende que Andorra necesitará inmigración
El exministro y actual presidente de la Comisión Gestora del Fondo de Reserva de Jubilación, Jordi Cinca, vuelve a situar la inmigración en el centro del debate público con un artículo en el que defiende que Andorra seguirá necesitando mano de obra extranjera y vaticina que el continente africano será, en los próximos años, una de las principales fuentes de trabajadores para los países occidentales.
Cinca ya generó polémica la semana pasada con un artículo en el que aseguraba que le costaba «reconocer Andorra en este rechazo radical a la inmigración» y criticaba la tendencia de una parte del discurso político y público a presentar la inmigración como un problema y como «la causa de todos nuestros males».
El exministro, que se define en el texto como hijo de inmigrantes y nacido en Andorra, reivindica el papel que la inmigración ha tenido en la construcción del país y considera que el debate actual debería centrarse más en la integración que en el cierre de fronteras.
Cinca alerta de un cambio en el origen de la mano de obra
Uno de los puntos más destacados del artículo es su previsión sobre el futuro de los flujos migratorios. Cinca recuerda que durante décadas Andorra ha importado mano de obra de países culturalmente próximos, pero considera que esta situación está cambiando.
Según el exministro, estos países ya no tienen la misma capacidad para exportar trabajadores porque también están empezando a necesitar inmigración para afrontar su propio envejecimiento demográfico.
En este contexto, Cinca asegura que, «dentro de pocos años», solo el continente africano estará en disposición de aportar la mano de obra que necesitarán los países occidentales, una previsión que sitúa a África como uno de los principales futuros focos de inmigración laboral hacia Europa y otras economías desarrolladas.
El exministro considera que Andorra debería empezar a prepararse ante este cambio y reclama planificar con tiempo cómo se acogerá, integrará e incorporará esta futura inmigración a la sociedad andorrana.
Una natalidad de 0,8 hijos por mujer
Cinca basa buena parte de su argumentario en la evolución demográfica mundial y, especialmente, en la baja natalidad de Andorra.
Según los datos del Departamento de Estadística que cita el exministro, la tasa de fecundidad de Andorra ronda los 0,8 hijos por mujer, una cifra muy alejada de los 2,1 hijos por mujer que, aproximadamente, se consideran necesarios para garantizar el relevo generacional sin contar con los movimientos migratorios.
Cinca también recoge una afirmación del sociólogo Joan Micó, de Andorra Recerca i Innovació, según la cual cada año hay más residentes que cumplen 65 años que jóvenes que cumplen 18.
Para el exministro, esta situación no representa un problema futuro, sino una realidad que ya está afectando al Principado.
Más inmigración para sostener las pensiones, la sanidad y la economía
Cinca vincula directamente el envejecimiento de la población con la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y de sanidad pública, así como con la capacidad de la economía para mantener el actual nivel de bienestar.
El exministro considera que Andorra necesitará suficiente población activa para cubrir los puestos de trabajo que requiere su economía y sostiene que será difícil producir más con menos trabajadores en un modelo todavía muy concentrado en el turismo, el comercio y la construcción.
En este sentido, también defiende que la inteligencia artificial y la tecnología ayudarán a aumentar la productividad, pero considera que no serán suficientes por sí solas para compensar la pérdida de fuerza laboral.
Cinca apuesta asimismo por una mayor diversificación económica y vincula esta necesidad con el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Según su planteamiento, un Andorra más cerrado tendría menos posibilidades de diversificar su economía.
«El reto no es si tienen que venir, sino cómo los acogemos»
El exministro considera que la necesidad de inmigración es inevitable y critica que el debate político se centre en la estigmatización de los inmigrantes.
Para Cinca, «el verdadero reto no es si tienen que venir –lo tendrán que hacer–, sino cómo los acogemos».
En este sentido, defiende un modelo de integración basado en el aprendizaje de la lengua, el conocimiento y el respeto por el funcionamiento del país y la construcción de un proyecto compartido.
Cinca advierte, sin embargo, que la integración también requiere «esfuerzo, recursos y exigencia mutua» y considera que no puede construirse desde «la desconfianza ni desde el miedo».
Crítica a la «prioridad nacional»
El exministro también cuestiona las propuestas de «prioridad nacional» planteadas por algunos sectores políticos y sociales.
Cinca recuerda que es hijo de inmigrantes y afirma que, si hace sesenta años hubiera triunfado una política de prioridad nacional como la que actualmente promueven algunos sectores, «probablemente muchos de los que ahora somos orgullosamente andorranos no viviríamos aquí».
Por ello, considera que antes de «cerrar ninguna puerta» hay que recordar el papel que la inmigración ha desempeñado en la transformación económica y social del Principado.
El exministro defiende que Andorra se construyó en buena parte gracias a las personas que llegaron al país para trabajar y posteriormente se establecieron en él. Ahora, ante el envejecimiento demográfico y la falta de mano de obra, considera que el país volverá a necesitar inmigración, pero con un perfil de origen que podría cambiar sustancialmente durante las próximas décadas.