León XIV visita Mónaco y agradece el rechazo a la ampliación de la ley del aborto
Alberto II subrayó “el respeto a la dignidad humana en todas sus dimensiones”
El Papa León XIV llegó este sábado al Principado de Mónaco en una visita histórica de poco más de ocho horas, marcada por la fuerte carga simbólica de ser su primer viaje a un Estado europeo. El Pontífice agradeció al Príncipe Alberto II la decisión de no aprobar la reforma de la ley del aborto, destacando el respeto del Principado a la vida y a la dignidad humana.
El helicóptero papal aterrizó poco después de las nueve de la mañana junto al puerto mediterráneo, donde fue recibido por los príncipes Alberto II y Charlène.
“Muchas gracias, será un día precioso”, declaró León XIV al saludar a la familia Grimaldi. La visita rompe una ausencia de 488 años de un Pontífice en Mónaco, durante la cual se izó la bandera del Vaticano en el Palacio de los Príncipes, se dispararon 21 salvas de cañón y repicaron todas las campanas del Principado.
Mónaco, un Estado con fe católica
El Principado, con 38.000 habitantes y apenas 10.000 nacionalizados, mantiene la fe católica como religión de Estado. La Constitución de 1962 garantiza la libertad de culto y expresión, pero el catolicismo sigue presente en la enseñanza escolar y en las ceremonias oficiales.
El año pasado, el Consell Nacional votó a favor de ampliar la ley del aborto para permitirlo hasta las 12 semanas, o hasta las 16 en casos de violación, y autorizar a chicas de 15 años a realizarlo sin consentimiento parental.
Sin embargo, la norma quedó bloqueada cuando Alberto II se negó a refrendarla, preservando “el derecho a la vida” y la identidad católica del país. Actualmente, el aborto en Mónaco solo es legal en casos de violación, grave malformación fetal o riesgo para la vida de la madre.
Recepción oficial y mensaje de unidad
La visita comenzó en el Palacio Rocher, residencia oficial de los príncipes, donde también se encontraban las princesas Carolina y Estefanía, así como otros miembros de la familia Grimaldi. Desde el balcón, Alberto II subrayó “el respeto a la dignidad humana en todas sus dimensiones”.
El Papa recordó que Mónaco es “uno de los pocos países del mundo con fe católica como religión de Estado” y advirtió que ello no debe provocar “batallas culturales”, sino servir para promover “un reino de fraternidad”.
A los líderes políticos les señaló que el cristianismo es “una presencia que no oprime, sino que libera; que no separa, sino que une, siempre dispuesto a proteger toda vida humana”.
Llamado a la responsabilidad de los más ricos
En un mensaje dirigido a los residentes acaudalados del Principado, León XIV subrayó: “Lo que nos ha sido confiado no debe enterrarse, sino ponerse en circulación y multiplicarse en el horizonte del Reino de Dios”.
Recomendó que cada talento y recurso “tenga un destino universal” y se redistribuya para mejorar la vida de todos, promoviendo la doctrina social de la Iglesia a través de buenas prácticas locales e internacionales.
Además de su valor simbólico, la visita busca reconocer la contribución económica de Mónaco a diversas iniciativas del Vaticano, incluyendo las Jornadas Mundiales de la Juventud.
Durante la jornada, el Papa visitó la catedral de la Inmaculada Concepción, donde reposan los restos de Grace Kelly, se reunió con jóvenes, compartió un almuerzo privado con sacerdotes y presidió una misa multitudinaria en un estadio, con la familia Grimaldi entre los asistentes. El regreso a Roma está previsto a las 20:00 horas.
El aborto en Andorra
El Gobierno de Andorra propuso al Vaticano que el Papa León XIV hiciera una escala en el Principado durante su viaje a Cataluña, pero el Vaticano descartó la visita por ahora. La iniciativa coincide con los esfuerzos del Ejecutivo por despenalizar parcialmente el aborto en el país.
Originalmente, el Papa Francisco había dado luz verde al Gobierno para avanzar en la reforma, permitiendo despenalizar a la mujer sin obstáculos de la Iglesia.
Sin embargo, su fallecimiento y la línea más estricta de León XIV han limitado la medida: la reforma solo protegerá a las mujeres de sanciones penales, pero no incluirá la despenalización de los médicos ni cobertura del sistema sanitario público (CASS).
El copríncipe francés, Emmanuel Macron, ha pedido respetar los derechos de las mujeres y avanzar hacia la despenalización, mientras que el Vaticano mantiene prudencia en las negociaciones. La ley permitirá que las mujeres no sean perseguidas legalmente, pero el aborto seguirá realizándose fuera del país, como hasta ahora.