El Rey de Onlyfans admite que se va de Andorra por la reforma del Código Penal sobre contenido digital
La reforma del Código Penal andorrano redefine el contenido digital con remuneración como prostitución
El empresario y creador de contenido Sergio Fuentes, conocido como el “rey de OnlyFans”, ha decidido abandonar el Principado de Andorra y trasladar su residencia a Dubái. La noticia, adelantada por La Veu Lliure, vincula directamente esta decisión con los recientes cambios en el Código Penal andorrano.
El propio Fuentes explicó en una entrevista en RTVA que la nueva legislación afecta de lleno a su actividad profesional. En concreto, la reforma introduce un cambio clave: determinados contenidos sexuales en línea con remuneración e interacción pasan a ser considerados legalmente como prostitución.
Esta modificación ha generado inquietud entre los creadores digitales que operan desde el país, especialmente aquellos que trabajan mediante plataformas de suscripción. Fuentes ha sido uno de los primeros en reaccionar de forma contundente, optando por trasladar su actividad fuera de Andorra.
Críticas a la normativa y denuncia de una “persecución” al sector digital
Durante sus declaraciones, el creador fue especialmente crítico con la nueva normativa. A su juicio, se está produciendo una “persecución” a profesionales digitales que trabajan desde sus domicilios gestionando contenido en internet.
Fuentes advirtió además de los posibles riesgos penales derivados de la reforma, señalando que actividades que hasta ahora eran legales podrían conllevar sanciones o incluso penas de prisión. Este escenario ha llevado a algunos creadores a replantearse su continuidad en el país.
En paralelo, el empresario también lanzó una denuncia social al señalar la existencia de casos de prostitución en viviendas de Encamp, donde, según afirmó, habría mujeres en situación de vulnerabilidad. En este sentido, criticó que las instituciones estén centrando sus esfuerzos en el control del contenido digital mientras otras problemáticas quedarían en segundo plano.
Una reforma legal para adaptar Andorra al entorno digital
La salida de Fuentes se produce en un contexto de profunda reforma legislativa. El Govern d’Andorra ha impulsado una actualización del Código Penal con el objetivo de adaptarlo a los nuevos retos del entorno digital y reforzar la protección frente a los delitos sexuales en internet.
La ministra de Justicia e Interior, Ester Molné, ha defendido que la nueva normativa busca evitar situaciones de explotación sexual online, especialmente en casos donde existe una relación directa entre consumidor y creador con compensación económica.
La ley aclara que la pornografía en sí misma no está prohibida, pero establece una línea clara: cuando hay interacción personalizada y pago, se considera una prestación de servicios sexuales y, por tanto, entra dentro del ámbito de la prostitución.
Además, la reforma endurece otras conductas vinculadas al entorno digital, como el envío de contenido sexual sin consentimiento, la difusión de imágenes íntimas —incluidas aquellas creadas con inteligencia artificial— y amplía la protección frente a la pornografía infantil, incluso en casos donde la imagen solo lo simule.
Más control penal y nuevas medidas contra delitos digitales y corrupción
El nuevo marco legal no se limita al ámbito sexual. También introduce cambios importantes en la lucha contra la corrupción y el blanqueo de capitales, incorporando por primera vez la responsabilidad penal de las personas jurídicas.
Las empresas podrán enfrentarse a sanciones económicas de hasta 300.000 euros e incluso a la inhabilitación para desarrollar actividades comerciales en casos graves. Asimismo, se amplían los delitos de odio y discriminación en entornos digitales y se incorporan nuevas figuras penales para proteger a colectivos como sanitarios o personal de seguridad.
Con esta reforma, el Ejecutivo andorrano busca modernizar su legislación y adaptarla a una realidad cada vez más digitalizada. Sin embargo, casos como el de Sergio Fuentes evidencian que estos cambios también generan tensiones en sectores emergentes de la economía digital, abriendo un debate sobre los límites entre regulación, libertad y nuevas formas de trabajo en internet.