Sor Lucía Caram visita Andorra y La Seu d’Urgell para ofrecer una experiencia de paz a niños ucranianos
Sor Lucía Caram también ha valorado muy positivamente la implicación del obispo de Urgell y copríncipe episcopal
Los 55 niños y adolescentes ucranianos que han participado en el programa «Vacaciones con paz: de Ucrania a La Seu d’Urgell» han vivido durante una semana alejados de la guerra y en contacto con una realidad muy diferente de la que forma parte de su día a día.
Así lo ha explicado Sor Lucía Caram, directora de la Fundación del Convento de Santa Clara, que ha hecho un balance muy positivo de la iniciativa, impulsada por el Obispado de Urgell, la Fundación del Convento de Santa Clara y el Ayuntamiento de La Seu d’Urgell.
Del miedo y los nervios a volver a jugar
Caram ha explicado que muchos de los niños llegaron a La Seu d’Urgell con miedo, nervios e incluso llorando, después de haber vivido experiencias traumáticas relacionadas con el conflicto bélico. Algunos de los participantes han perdido familiares de forma violenta y arrastran situaciones de duelo, estrés postraumático y pérdidas muy significativas.
A pesar de ello, la evolución durante los primeros días ha sido, según la directora de la Fundación, «impresionante». Progresivamente, los niños fueron abriéndose, comenzaron a relacionarse y recuperaron una parte de su vida cotidiana que la guerra ha interrumpido.
«Poco a poco fueron entrando en diálogo, abriéndose», ha explicado Caram, que ha destacado especialmente el impacto de las actividades de ocio. Las visitas a la piscina, las excursiones y las actividades en el Parque Olímpico del Segre han permitido a los niños conectar con su realidad infantil.
«Están jugando, disfrutando y pasándolo bien», ha remarcado Sor Lucía Caram, que ha defendido que el principal objetivo del programa era ofrecerles unos días de tranquilidad y permitirles recuperar una parte de la infancia que el conflicto les ha robado.
«Hemos podido darles una oportunidad para que vean que el mundo no es guerra y que podemos vivir de otra manera», ha afirmado.
Una semana para recuperar la infancia
Entre las actividades que más han gustado a los niños se encuentran las propuestas con un mayor componente de aventura y adrenalina en el Parque Olímpico del Segre, aunque también han disfrutado de las piscinas, las excursiones y las diferentes visitas programadas durante su estancia.
Caram también ha destacado la importancia de la recepción institucional que el grupo vivió en Andorra. Los niños visitaron la Casa de la Vall y se reunieron con el copríncipe episcopal, Josep-Lluís Serrano Pentinat.
Según la directora de la Fundación, esta experiencia tuvo un valor especial para los participantes, ya que les permitió comprobar que otros países conocen y apoyan la situación que vive Ucrania.
«Para ellos es muy importante ver que otro país les está apoyando», ha explicado Caram. Uno de los niños, según ha relatado, mostró su sorpresa al descubrir que Andorra también estaba ayudando a Ucrania.
Para Sor Lucía Caram, este tipo de reacciones muestran que los niños no solo viven la guerra desde el miedo, sino también desde la necesidad de sentirse acompañados, protegidos y reconocidos.
Una generación marcada por la guerra
La directora de la Fundación del Convento de Santa Clara ha destacado que los participantes, de entre 6 y 16 años, llevan una «mochila muy pesada» a pesar de su corta edad.
«No sé si nosotros podríamos soportar el peso que están soportando ellos», ha afirmado Caram, que ha explicado que muchos han tenido que aprender a vivir en una realidad marcada por los bombardeos, las pérdidas familiares y la incertidumbre.
La guerra ha condicionado su manera de vivir y ha obligado a muchos de estos niños a asumir situaciones que no corresponden a su edad.
A pesar de ello, Caram también ha destacado el fuerte vínculo que mantienen con su país y el sentimiento de pertenencia que expresan cuando hablan de Ucrania.
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