EDITORIAL | Ningún asesinato con el Gobierno de Espot
Artículo de opinión de Joel Picón
Los datos no entienden de relatos ni de consignas políticas. Los datos hablan, y lo hacen con claridad. Según las cifras oficiales publicadas por el Gobierno de Andorra a través del Departamento de Estadística, desde el año 2020 no se ha producido ningún asesinato consumado en el Principado.
Un hecho extraordinario en el contexto europeo e internacional que coincide, no por casualidad, con el periodo en que Xavier Espot ha estado al frente del Ejecutivo.
El 2025 volvió a confirmar esta tendencia. Durante todo el año solo se registraron dos hechos relacionados con delitos contra la vida humana.
Un intento de homicidio, resuelto con una detención inmediata que evitó consecuencias irreversibles, y un homicidio por imprudencia derivado de un atropello mortal. Ninguno de estos casos corresponde a un asesinato intencional consumado. Ninguno.
Estas cifras no solo son excepcionales, sino que sitúan a Andorra en una posición de seguridad casi única. En un mundo donde la violencia grave crece en muchos países de nuestro entorno, el Principado mantiene niveles de criminalidad extremadamente bajos.
Especialmente en lo que respecta a los delitos más graves, aquellos que atentan directamente contra la vida humana. El año 2024 ya marcó una línea clara: se registraron siete delitos contra la vida, todos ellos intentos, sin ningún asesinato consumado. El 2025, aún mejor: solo dos incidentes.
Tampoco es casualidad que Andorra sea considerada el país más seguro de Europa y uno de los más seguros del mundo. Un informe reciente de la plataforma internacional Numbeo, adelantado en exclusiva por La Veu Lliure, sitúa al Principado como el segundo país con menor criminalidad a escala mundial, solo por detrás de los Emiratos Árabes Unidos, y por delante de cualquier estado europeo. Con un índice de criminalidad de 15,20, Andorra queda muy lejos de países como Francia o España.
Esta realidad no debería ser utilizada como arma partidista, pero tampoco puede ser ignorada. Desde que Xavier Espot gobierna, Andorra no ha registrado ningún asesinato. Es un hecho objetivo, medible y verificable.
Sánchez y Macron
La comparación con los países vecinos resulta, como mínimo, incómoda. Mientras Andorra encadena años sin ningún asesinato consumado, en España, en 2025, se registró un promedio de un homicidio al día, y los intentos de asesinato crecieron un 20%, según datos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La tendencia, además, es sostenida y preocupante, hasta el punto de haber hecho saltar las alarmas en el propio Ministerio del Interior.
La situación es aún más grave en Francia, donde la delincuencia alcanzó niveles históricos en 2024, según el Servicio Ministerial de Estadística para la Seguridad Interior.
De media, cada día se cometieron tres asesinatos, más de 600 robos, 1.100 estafas y cientos de delitos violentos adicionales. El número de víctimas de homicidio aumentó un 28% entre 2016 y 2024, superando ya las 1.000 muertes anuales, con 1.186 asesinatos registrados en un solo año.
A esto se suman cerca de 4.000 intentos de homicidio, una fuerte escalada de la violencia sexual —con más de 123.000 delitos denunciados en un año— y un incremento sostenido del tráfico de drogas.