Andorra la Vella niega haber intimidado a un vecino
El comú sostiene que informar sobre el régimen sancionador "no constituye una amenaza"
El Comú de Andorra la Vella ha rechazado las acusaciones de intimidación contra el cónsul mayor tras la reunión mantenida el pasado viernes con un vecino que había denunciado el estado de varias tapas de alcantarillado en la avenida Santa Coloma y la calle Ciutat de Valls.
La corporación asegura que en ningún momento se produjo ninguna amenaza y defiende que el encuentro tenía como único objetivo atender la reclamación y explicar las actuaciones que ya se habían puesto en marcha para solucionar la incidencia.
Una reunión para responder a la queja
Según explica el común en un comunicado, la reunión se convocó después de que el ciudadano colocara varios carteles en la vía pública en los que mencionaba expresamente al cónsul mayor para denunciar el problema.
Al encuentro asistieron el cónsul, varios técnicos comunales responsables de la incidencia y un consejero comunal.
Durante la reunión, los responsables comunales informaron al vecino de que los servicios técnicos ya habían inspeccionado las tapas de alcantarillado y que se habían adoptado las medidas necesarias para resolver la situación.
En este sentido, el común afirma que la incidencia de Santa Coloma ya quedó solucionada la semana pasada, mientras que la del calle Ciutat de Valls está previsto que quede resuelta a lo largo de esta semana.
"No es una amenaza, sino una obligación"
Respecto a los carteles, la corporación explica que únicamente recordó al ciudadano la normativa vigente sobre la colocación de cartelería en la vía pública, ya que habían sido instalados sin la autorización correspondiente.
El común subraya que esta regulación es aplicable a cualquier persona, entidad o colectivo, independientemente del contenido de los mensajes.
Asimismo, rechaza que durante la reunión se produjera ninguna actuación intimidatoria y sostiene que simplemente se informó al vecino del régimen sancionador previsto en la ordenanza comunal.
"Informar sobre las consecuencias que establece una norma no constituye una amenaza, sino una obligación de cualquier administración pública."
La institución añade que, antes de iniciar cualquier procedimiento administrativo, optó por mantener un contacto directo con el ciudadano para explicarle personalmente la normativa y darle la oportunidad de adecuar su actuación.
Finalmente, el Comú de Andorra la Vella ha reafirmado su compromiso de seguir atendiendo las reclamaciones, incidencias y propuestas de la ciudadanía y ha lamentado que se hayan publicado "acusaciones tan graves" contra la institución y contra el cónsul mayor sin haber contrastado previamente su versión de los hechos.