Exigen una revisión estructural de los salarios en Andorra ante el aumento del coste de la vida
Diversas familias andorranas de clase media se han visto obligadas a residir fuera del país
La Unió Sindical de Andorra (USdA) ha alertado sobre la “pérdida continuada de poder adquisitivo” que sufre la población trabajadora del país y ha reclamado medidas estructurales y valientes para adecuar los salarios a la realidad económica actual.
Según el sindicato, en los últimos años los precios de los alquileres, la cesta de la compra y los servicios básicos han subido de manera constante, mientras que muchos salarios, tanto del sector público como del privado, no han evolucionado al mismo ritmo. Esta desconexión está tensionando gravemente las economías domésticas, especialmente las de las familias de nivel medio.
Salario mínimo: un aumento insuficiente
El Gobierno de Andorra ha fijado el salario mínimo para 2026 en 1.525,33 € mensuales, con un incremento superior al IPC oficial. Aunque la USdA reconoce el esfuerzo, considera que esta subida es insuficiente ante el coste real de la vivienda y de los gastos básicos. Muchos trabajadores continúan destinando una parte desproporcionada de sus ingresos al alquiler, dificultando así tener un proyecto de vida estable en el país.
Descongelación de los alquileres y precarización residencial
La descongelación progresiva de los alquileres a partir de 2027, con incrementos anuales de hasta un 6 % más el IPC en determinados casos, supone un factor de presión adicional para miles de familias. Según la USdA, ya es habitual que en un mismo piso convivan varias familias porque ninguna puede asumir individualmente el coste del alquiler, evidenciando un proceso de precarización residencial que podría intensificarse si los salarios no se ajustan de manera estructural.
Fuga de familias y efecto sobre jóvenes y personas mayores
El sindicato también alerta de que muchas familias andorranas de nivel medio se ven obligadas a establecer su residencia fuera del país por no poder asumir el coste de vivir en Andorra. Esta realidad pone en riesgo la cohesión social y el futuro demográfico del país.
Los grupos más afectados son los jóvenes, que ven retrasada su emancipación y la creación de nuevos hogares, y las personas mayores, que temen que sus pensiones no sean suficientes para vivir dignamente. La USdA advierte que esta situación puede llevar a que personas que han trabajado toda su vida se vean obligadas a abandonar el país al jubilarse.