La CEA teme que se pierda el cliente habitual del Pas de la Casa durante los tres meses sin la RN20
Iago Andreu alerta de las dificultades para visitantes, comercios y logística mientras dure el deslizamiento
El cierre de la carretera RN20, principal acceso desde Francia a Andorra, durante los próximos tres meses debido a un deslizamiento de rocas, genera preocupación entre los empresarios del país.
Así lo ha expresado Iago Andreu, director general de la Confederación Empresarial de Andorra (CEA), en declaraciones a La Veu Lliure.
Un golpe equiparable a la pandemia
Según Andreu, el cierre representa una mala noticia para el Pas de la Casa y para la economía del país en general.
“En el Pas de la Casa, por razones evidentes, todos los clientes de proximidad, los visitantes y los clientes de los comercios tendrán muchas dificultades para llegar, y esto tendrá un impacto directo, que ya se ha visto en los últimos días y semanas”, ha subrayado.
Además, Andreu alerta de que el cierre prolongado puede modificar los hábitos de los clientes, especialmente aquellos que se desplazaban durante un día para hacer compras.
“Cuando la carretera vuelva a abrir, costará un esfuerzo adicional recuperar la fidelidad de estos clientes. Es como un confinamiento de la pandemia para el Pas de la Casa”, ha añadido.
El director de la CEA también señala que el impacto se extiende a todo Andorra, ya que la RN20 no solo es una entrada clave para el comercio, sino también para la logística y el transporte de mercancías.
“Es buena parte del transporte, buena parte de las mercancías y de los mayoristas. Por tanto, la afectación para el conjunto del país también es evidente”, ha afirmado Andreu.
El cierre de la RN20 refuerza la importancia de reequilibrar las relaciones comerciales con Francia y España, según Andreu, ya que dificultar el acceso desde Francia puede afectar este objetivo estratégico.
El deslizamiento en cifras
El deslizamiento de la RN20 en Francia ha puesto en riesgo cerca de 1.000 toneladas de rocas y ha obligado a iniciar una compleja obra de anclaje de tres meses para garantizar la seguridad de la vía.
El ministro de Urbanismo y Territorio, Raúl Ferré, y la ministra de Asuntos Exteriores, Imma Tor, visitaron la zona afectada este martes para supervisar los trabajos e informar sobre las afectaciones.
Según las autoridades, dos rocas adicionales de gran tamaño —una de 12 toneladas y otra de 20 toneladas— están en riesgo de desprenderse y podrían arrastrar detrás unos 500 m³ más de material, sumando un total de aproximadamente 1.000 toneladas. “Si estas dos cayeran, podrían descalzar la roca principal y el volumen de detrás. Por eso la prioridad es asegurarlas y fijarlas”, ha explicado Ferré.
El desprendimiento inicial implicó la caída de 200 m³ de rocas, incluidos dos bloques de 14 y 20 toneladas, que impactaron contra la carretera y provocaron un agujero de grandes dimensiones.
Los trabajos de anclaje definitivo se realizan sobre una pared de montaña situada entre 230 y 270 metros de altitud, con plataformas suspendidas para permitir a ingenieros y geólogos trabajar con seguridad. Las rocas no se retirarán, sino que se fijarán a la montaña con sistemas de anclaje permanentes.
El ministro ha destacado la complejidad técnica de la actuación y la necesidad de priorizar la seguridad de los trabajadores y de los usuarios de la vía. Las condiciones meteorológicas, especialmente el viento, pueden afectar el ritmo de los trabajos y condicionar cualquier reapertura parcial de la carretera antes del plazo previsto de tres meses.
Durante la visita, Ferré y Tor también se reunieron con prefectos, responsables técnicos y geólogos especializados provenientes de los Alpes. El ministro ha agradecido el despliegue de medios por parte de Francia y ha subrayado que todos los recursos están destinados a asegurar la montaña y abrir la carretera lo antes posible.